Una invitación a transformarnos

Melina Gerlach

Responsable del Área de Asesoría Legal Banca Comercial de Santander

28-07-2021 | 4 min de lectura

Ir al supermercado, comprarse ropa, hacer algún trámite. Nuestra cotidianeidad siempre nos pareció rutinaria e inofensiva. Pero no lo es para todas las personas. Y darse cuenta de esto puede ser una verdadera revelación. En mi caso me sucedió trabajando.

Un día se comunicó conmigo Brian, un compañero referente de la Comunidad LGTBIQ+ de Santander, para contarme que había una chica trans que quería abrir una cuenta con su nombre adoptado. El trámite para su nuevo DNI, acorde a su identidad, estaba demorado por la pandemia y debía recibir una transferencia bancaria antes de que termine la semana.

A pesar de que hace más de 9 años que existe la Ley de Género en Argentina, nuestros sistemas no estaban preparados para lo que este caso nos exigía: respetar la identidad de género adoptada por las personas que utilicen un nombre de pila distinto al de su documento, tal como lo dice la ley en su artículo sobre trato digno. Como abogada, estaba al tanto de la ley, pero nunca pensé el impacto que tendría en mi trabajo diario. 

A penas nos llegó el caso, le dimos la más alta prioridad. Dedicamos el 100% del tiempo para que el viernes de esa misma semana todo estuviera listo y pudiera hacerse la transferencia. Debíamos abrir la cuenta con su DNI actual y modificar manualmente todo para que, el que figurara, fuera su nombre adoptado. Los ajustes debían impactar en el sistema bancario a nivel país, para que a todos los bancos les apareciera el nombre correcto a la hora de hacer transferencias. Así comenzó una cadena de llamados entre muchas áreas. Todos los equipos dejaron de trabajar en sus proyectos para abocarse a este gran desafío”. Fue una auténtica cadena de ayuda. A medida que íbamos involucrando gente, nos enterábamos de algo más para ajustar. Finalmente, después de mucho investigar y mucha prueba y error, lo logramos.

A los pocos días recibí un llamado. Era ella, emocionada, que me quería agradecer por la gestión y decirme lo que significaba aquello que habíamos hecho, el impacto en su cotidianeidad. Fue muy conmovedor. Es imposible transmitir con palabras el nivel de felicidad que yo escuchaba por el teléfono. Realmente estaba muy contenta. Este fue para ella un logro personal y colectivo a la vez. Un cambio real para toda su comunidad, que lo había intentado en otros bancos sin éxito. Entonces, me dijo algo que me golpeó: “A nosotras nos da miedo pisar un banco”. Me contó que la gran mayoría de sus amigas trans no están bancarizadas por el estrés que les genera ser llamadas por el nombre del DNI cuando visitan uno. “Esa persona del documento no somos nosotras. No nos identificamos con ese nombre”. Así mismo, me explicó lo incómodo que es pasar un CBU y tener que explicar que está a nombre de “otro”. Me enteré también, que muchas personas trans eligen siempre los pagos informales. Las pocas que sí están bancarizadas, van una sola vez por mes al cajero, sacan todo el dinero y se manejan en efectivo para no tener que mostrar su tarjeta y su DNI a la hora de hacer compras. “Es una situación realmente angustiante, hay gente que sufre mucho.”

Tengo la convicción de que para ser realmente inclusivas, son las organizaciones las que se tienen que adaptar a cada persona, no las personas a la organización. Por eso, cuando generamos procesos masivos, siempre debemos pensar en todas las comunidades, incluidas las minorías. Solo así, en el futuro, podremos decir “estamos preparados para recibirte y orgullosos de que formes parte de Santander”. A partir de este caso creamos un proceso específico para garantizar que toda persona pueda abrir una cuenta y ser tratada por su nombre adoptado en todas las comunicaciones.

Fue una experiencia transformadora, que comenzó tratando de cambiar un nombre, algo en apariencia pequeño, simbólico. Pero al mismo tiempo se vivió internamente como una verdadera ejecución de nuestra cultura, una experiencia a la que todo Santander quería aportar su expertise. Incluso abrió la puerta a que algunas personas compartieran sus historias relacionadas con las vivencias de tener un familiar trans.

Historias de vida que no conocíamos y que nos permitieron mirar aquello que siempre mirábamos, desde una óptica distinta. Aprendimos cómo, con nuestro trabajo y nuestra actitud, podemos modificar la vida de las personas y multiplicar el impacto. En mi caso y el de todo mi equipo, nos tocó de cerca y nos sacudió. Y estoy segura de que ya no volveremos a ser iguales. A partir de ahora todo lo que hagamos tendrá, lo busquemos o no, una óptica más inclusiva. 

Por Melina Gerlach es responsable del Área de Asesoría Legal Banca Comercial de Santander

5 comentarios

  1. Melisa dice: 2021-07-28

    Me encanto esta historia.

  2. María Serra dice: 2021-07-28

    Melina acuerdo 100×100 en q son las organizaciones las q tienen q adaptarse a cada persona. Y fuiste parte de hacerlo posible!! Felicitaciones para vos y todas las personas involucradas.

  3. Sofia dice: 2021-07-28

    Increíble, interesante y lo más importante: REAL!
    agradezco que compartan estas cosas.
    muy admirable

  4. Patricia Capua dice: 2021-08-31

    Meli, sos genia! Hermosa historia!

  5. Marysol dice: 2021-09-02

    Una muestra de que la “union hace la fuerza ” y que esta genera el cambio !! Felicitaciones a todos los involucrados . Gracias por compartirlo .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más historias

Opinión

Papá ama a Ale

Hace un mes, estando en mi casa, escuché unas palabras que venían desde el comedor y llamaron mi atención. Era la maestra de la peque, en su clase virtual de primer grado, quien decía, como parte de un ejercicio, “Mamá ama a papá. Papá ama a mamá”.

¡No te pierdas nada! Suscribite a nuestro Newsletter