Pescando oportunidades

Mauricio Grande Cifuentes

Ejecutivo VIP de Santander Argentina

13-09-2021 | 6 min de lectura

En 2016 me encontraba cursando el último año de la secundaria en la Escuela Normal N°3 de San Telmo. Había comenzado el año con muchas expectativas. Quería terminar el colegio sin llevarme ninguna materia, terminar el curso de inglés, pasar tiempo con mis amigos. En fin, disfrutar ese último año de la escuela tan especial. 

En una de esas primeras semanas de clase, entró al aula una persona para hacernos una propuesta. Su nombre era Florencia Cocorullo, orientadora del Centro Pescar y venía a invitarnos a participar de un taller de capacitación laboral dentro de Santander. Una experiencia que, al finalizar, nos abriría la posibilidad de entrar a trabajar ahí. En ese momento yo no tenía ni la más remota idea de lo que era Santander, ni tampoco tenía muy en claro lo que hacía un banco. Pero conocía el caso de mi hermana, que había vivido la experiencia Pescar dos años atrás y había entrado a trabajar en una empresa multinacional.

En aquel entonces vivíamos con mi mamá y mis dos hermanos en el barrio de Constitución. Mi hermana mayor era el sustento de casa porque la enfermedad de mi mamá impedía que sea ella quien lo haga. Inmerso en esa realidad, tenía en claro que en cuanto terminara el secundario, iba a tener que empezar a trabajar. No me quedaba otra, debía aportar un ingreso a mi familia. Animarme no era una tarea fácil. A esa edad yo tenía la cabeza en otra cosa: salir a bailar, la fiesta de egresados, jugar a la pelota, etc. Incluso había compañeros que me decían que era una locura meterme en eso el último año. Pero lo hice y acepté el desafío. Me anoté, tuve 2 entrevistas y al poco tiempo me confirmaron que había sido elegido para participar de la experiencia

Comenzamos en el Centro Pescar Santander un grupo de 20 chicos y chicas. Debíamos ir de lunes a viernes después de la escuela, de 1.30 a 5 de la tarde. Además de darnos herramientas para conocernos mejor y tips para ponernos objetivos a corto y largo plazo, teníamos prácticas laborales, donde atendíamos llamadas de distintos clientes. Fueron 9 meses de gran sacrificio para mí ya que, se sumaba el curso de inglés al que iba por la tarde noche, lo que hacía que tuviera días con jornadas maratónicas. Terminaba la semana realmente muy cansado. 

Por momentos, cuando estaba por darme por vencido, siempre aparecían personas que me apoyaban para seguir adelante. Mis amigos, mi tío, mi familia y mi orientadora Florencia Cocorullo. Ellos me hacían ver que uno en verdad puede, que en la vida siempre van a aparecer obstáculos pero que depende de uno superarlos. 

En el curso teníamos una persona mentora (participamos del programa de Mentoring) alguien del equipo de  Santander que voluntariamente se ofrecía a acompañarte personalmente en todo el proceso. En mi caso tuve la suerte de que me tocara Martín Mansur, una excelente persona con mucha experiencia. Nos juntabamos a almorzar y me ayudaba en la elección de mi carrera, me contaba su vida dentro y fuera de la compañía y a todo lo que le preguntara, él siempre tenía un consejo para darme. Tenerlo a él hacía que el curso fuera más dinámico. 

En diciembre de ese año terminé la capacitación laboral muy entusiasmado pero en Santander no se vivía el mejor contexto para pedir trabajo. Se acababa de oficializar la compra de Citi Bank y habían muchas personas de esa empresa  que debían relocalizar. Las posibilidades de que tomaran a alguien nuevo eran muy bajas. Y mucho más para un pibe de 18 años como yo que apenas sabía lo que era una tarjeta de crédito. Entonces, junto con una de mis compañeras de curso, se nos ocurrió una idea: hacer una presentación frente al Presidente de Santander para demostrarle que, a pesar de lo jóvenes que éramos, realmente teníamos muchas ganas de trabajar.

Todo salió bien pero pasaron los días y mientras esperaba el llamado de Santander estaba buscando otras propuestas por fuera. Finalmente, faltando apenas unos días para que se terminara el año, sonó el celular. Se comunicaban conmigo para ofrecerme un puesto como operador telefónico en el call center de Santander. Salté de alegría. De pronto me invadió una inmensa felicidad de sentir que algo con lo que tanto había soñado y que tanto sacrificio me había llevado, finalmente se daba. Mi camino en Santander se empezaba a abrir.

Estuve dos años y medio en ese puesto hasta que llegó un momento en que sentía que estaba para mucho más. Soy una persona muy inquieta y necesitaba aprender cosas  constantemente. Proactivamente le pedía a mi líder que me diera nuevas tareas o me enseñara nuevas habilidades . En esos días empezó un nuevo proyecto en la organización, Select Online, un sector para atender clientes de renta alta. Lo charlé con mi líder y me ayudó a postularme. Me capacite y mostré gran desempeño para que sucediera y en julio de 2019 arranqué como Ejecutivo Select. Era un desafío para mí, tenía que empezar a vender seguros, asesorar sobre inversiones, y demás tareas que jamás había hecho. Pero yo estaba listo para aprender. 

Después de otros dos años ahí, sentía la necesidad de nuevos desafíos y decidí dar otro salto. Me postulé para ser ejecutivo de Banca VIP, un segmento de clientes muy exclusivo y hace muy poco recibí la noticia de que en estos días voy a estar comenzando este nuevo desafío. 

Sé que no soy el que mejor atiende, ni el más productivo. Tampoco tengo muchos años de experiencia. Pero descubrí que tengo una fortaleza: siempre demuestro mis ganas de superación, de seguir creciendo y de aprender cosas nuevas. Las personas ven de dónde vengo, a donde llegué y valoran mi esfuerzo constante por progresar. 

También entendí que era el momento de devolver un poco lo que Pescar me había dado. Mi experiencia con Martin fue tan positiva que decidí comenzar acompañar como mentor a las nuevas camadas de jóvenes.

La oportunidad que me brindó Pescar es de esas que pasan una sola vez en la vida. Y yo la aproveché. Me ayudó a ser una persona con actitud, a trabajar con pasión y disfrutar lo que uno hace. Creo que la vida es una cuestión de oportunidades. Con que tengas una sola, si la sabés aprovechar, vale más que tener miles y no aprovechar ninguna. 

No sé qué oportunidad me deparará el futuro pero si de algo puedo estar seguro, es que ahí voy a estar, listo para pescarla.

En el año 2016 Mauricio Grande Cifuentes participó del programa de inserción laboral de la ONG Pescar en el centro de Santander. Hoy se desempeña como Ejecutivo VIP de Santander Argentina.

1 comentario

  1. María Serra dice: 2021-09-15

    Que motivante leerte Mauricio!! Cuánta decisión y convicción!

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