La mujer y el deporte: la evolución de un camino de igualdad y lucha

Por Equipo Santander Post | 15-03-2021 | 6 min de lectura

Dos referentes de la inclusión de las mujeres en el deporte relatan las vicisitudes de lo recorrido y los desafíos por venir.

Corría el año 1967 cuando en una maratón en Boston, EE.UU, una mujer decidió inscribirse como ‘KV Switzer’ y partir de la línea de meta con el dorsal 261. En una carrera exclusiva para hombres, ella decidió correr, literalmente, hacia la igualdad. La intentaron frenar, pero continuó hasta cruzar la línea final después de 4 horas y 20 minutos. De esta manera, Kathrine Switzer se convirtió en la primera mujer en correr un maratón con un dorsal y un símbolo de lucha por extender los derechos de la mujer en el deporte. 

?A lo largo de los siglos, las mujeres tuvieron que enfrentarse a prejuicios y numerosas trabas que le impedían ser parte del juego. Desde crear sus propios Juegos Olímpicos en la Antigua Grecia o Juegos Mundiales Femeninos en 1922 y 1926 (porque las competiciones “oficiales” no las aceptaban) hasta luchar, en la actualidad, por lograr la igualdad de premios en las grandes competiciones. A lo largo de la historia, la mujer experimentó frustraciones y logros que hoy siguen en vigencia. 

“La desigualdad se redujo en el deporte. Es una historia larga que viene de muchas luchas y grupos que están tratando de demostrar que las mujeres pueden ejercer el deporte en distinta disciplina de la misma manera que los varones. Y no solamente que lo pueden hacer, sino que además al público le interesa”, comparte en entrevista con POST, Georgina Sticco, Co-fundadora de ‘Grow – Género y Trabajo’, una consultora que investiga, sensibiliza, capacita y asesora a organizaciones en el abordaje de la temática de género, fomentando la igualdad de oportunidades.

Desde la compañía, en 2016, estudiaron los Juegos Olímpicos de ese año para analizar cómo era la participación de las mujeres en todas las delegaciones olímpicas. Esto las llevó después a hacer un recorrido histórico sobre la participación de las mujeres en los juegos olímpicos y, particularmente, en América Latina: “Una vez que hicimos este análisis histórico, hicimos como un observatorio de medios. Analizamos a la prensa escrita y lo que se veía en la televisión, redes sociales y las páginas webs de los 10 principales diarios de 7 países como para ver de qué manera se representaban a las mujeres y a los varones haciendo deportes”, comparte. 

Las políticas y los eventos, un impulso

Con el correr de los años se impulsaron iniciativas, propuestas, políticas que incentivaron no solo la participación de la mujer en el deporte sino también a su difusión. Sticco afirma por ejemplo que, en EE.UU, en la década del 70’, se dictó una norma que obligaba a todas las universidades a invertir la misma cantidad de dinero en el deporte femenino que masculino. Y debían tener la misma cantidad de equipos en función del deporte que elija. “Eso ha sido uno de los factores que más movilizó el deporte en ese país”, comparte.

España es otro de los países que impulsa el deporte femenino. Políticas públicas propuestas al inicio del nuevo milenio tuvieron efecto. El fútbol femenino, sobre todo, fue impulsado por esas políticas. En entrevista con POST, desde la península ibérica, Gemma Soler, periodista de ESPN cuenta que, en los últimos años, el fútbol “dio un salto importante en 2012” con la transmisión en canales en abierto en televisión, en Canal GOL.

“Acá hay coberturas mediáticas que permiten acaparar un poco más de atención y la reflexión general de los medios. Habíamos dejado el fútbol femenino totalmente abandonado y ahora empieza a tener un interés. Luego, en 2019, llegó el mundial de Francia que, a nivel global, creo que fue el gran golpe del fútbol femenino de todos los tiempos”, explica la periodista. 

Argentina y la brecha de género

En Argentina la brecha de género sigue en vías de desarrollo. Para la co-fundadora de ‘Grow – Género y Trabajo’ todavía falta trabajo para lograr la equidad que se busca pese a los avances en los diferentes deportes (como la profesionalización del fútbol femenino en 2019). Comparte a POST que el país está “muy atrás” ya que “no ha tenido una mirada profesional del deporte femenino hasta nuestra reciente historia”. 

Más allá de esto, recalca que hay muchas personas dentro del deporte, en las federaciones deportivas, que están “tratando de llevar estas miradas de género para que los clubes entiendan la importancia social que tiene como acceso a los derechos y que tiene como posibilidad”. A su vez, comparte como el movimiento feminista “está impulsando esta agenda” y hay deportistas que “la llevan adelante” para ampliar la diversidad.

La brecha salarial es otra de las problemáticas en el deporte femenino en comparación con los hombres. En algunos deportes, como el tenis, se logró equiparar los premios de los Grand Slam. Pero en el fútbol, por ejemplo, la diferencia es abismal todavía. Ante las posibilidades de que la mujer iguale salarialmente al hombre -en el fútbol-, Gemma afirma que lo ve “extremadamente lejano y utópico” pero resalta que lo importante, mientras tanto, es “seguir creciendo e ir apoyando desde todos los factores, desde lo gubernamental, el periodístico, la sociedad, el espectador”.

Sobre la manera de acabar con la brecha de género en el deporte, Sticco comparte que se necesita políticas públicas y un compromiso de las federaciones y de los clubes. Y, por otro lado, que estos espacios “sean cuidados, inclusivos y que promuevan de la misma manera, uno y otro deporte”. 

Por último, como cierre, la co-fundadora de Grow ofrece una reflexión a POST:

“Hay que entender los roles de géneros y estas construcciones socio-culturales porque la tiene todo el mundo. Padres y madres que eligen el deporte que hacen sus hijos y sus hijas, así como los docentes que lo realizan o los coaches. Hay un montón de entramados que hay que empezar a desarticular para lograr la tan ansiada igualdad y que no haya ningún tipo de discriminación por nivel socioeconómico, ni por género, ni por edad, ni por tantas cosas. La brecha de género es un tramado cultural muy complejo que hay que abordar ahora. Hay que pensar de manera integral”.

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