Victoria Simón, de Alquilando: “No hay que ignorar el problema. Cuando se detecta, hay una oportunidad total de resolverlo”

Por Equipo Santander Post | 06-01-2022 | 8 min de lectura

Vivió en primera persona el problema de alquilar en Argentina. Lejos de conformarse, creó una plataforma que está revolucionando la gestión de alquileres en la región. Mano a mano con POST, revela cómo es hacer desde cero una startup que rompe fronteras.

Hallar un problema y enamorarse de la solución es para Victoria Simón, fundadora de Alquilando, el eslabón fundamental para empezar un emprendimiento. Con esta premisa como bandera, dio un giro total a la forma de alquilar y gestionar un alquiler en Argentina y la región.

Esto le valió el reconocimiento de Google y WeXchange de BID Lab -Banco Interamericano de Desarrollo- para el programa de aceleración de startups gestadas por mujeres, denominado STEM LAC Women Founders Accelerator 2021.

Hoy, Alquilando.com es la primera plataforma online de soluciones financieras y tecnológicas para alquileres inmobiliarios. También tiene beneficios para propietarios, ya que les permite cobrar su renta en fecha, monitorear el estado de su inmueble, tener estadísticas y más.

La empresaria vivió en carne propia la odisea de alquilar una propiedad en Buenos Aires. Al ver que no existían alternativas a algunos problemas de larga data como, por ejemplo, cobrar puntualmente y tener una garantía, decidió crear Alquilando junto con Mauro Ayala, hoy CEO de la compañía.

En conversación con POST, Victoria Simón, CFO y Founder de Alquilando, cuenta cómo fue el proceso de emprender desde cero una startup que hoy trasciende fronteras, ser elegida como una de las 30 Promesas por Forbes; e incentivar a otras mujeres a que se animen a emprender.

Suelen haber proyectos, trabajos y emprendimientos que son un punto de inflexión en la vida. ¿Qué es Alquilando para vos?

Alquilando es para mí un proyecto que cambió mi vida, mi carrera profesional, mi forma de ver las cosas y mi forma de relacionarme con el mundo, con los consumidores, con las ideas, con los emprendedores y otras empresas. Emprender una startup desde cero, y que hoy cruza fronteras, fue como una carrera universitaria, una maestría. Fue el reto más importante que tuve en mi vida y que me ha llevado a aprender muchísimas cosas y también a lugares impensados.

¿Por qué la gestión de alquileres es una problemática en Argentina? ¿Cuáles eran tus insatisfacciones como “consumidora”?

La gestión de alquileres es una problemática y, no sólo en Argentina, sino en toda Latinoamérica, porque está arraigada a los usos y costumbres de una industria que es muy tradicional y no se actualizó. Entonces, la experiencia que tenemos en el siglo XXI es la misma que tuvieron nuestros abuelos en el siglo pasado para alquilar una propiedad o gestionarla. La tecnología no llegó a penetrar en la experiencia del usuario y sigue siendo todo muy manual. Es algo que incomoda al consumidor, propietario e inquilino. Y también incomoda al prestador de servicios al no tener mejores herramientas para darle esa experiencia al cliente.

¿Cuándo y cómo surgió tu “espíritu emprendedor” que te incentivó a crear este proyecto?

Creo que el espíritu emprendedor surge por el deseo de resolver un problema. Nosotros vimos los inconvenientes que existían para la gestión de alquileres y no hicimos oídos sordos a esos problemas. Nos propusimos mejorarlo. Nos dimos cuenta que a esta experiencia le hacía falta actualizarse y nos embarcamos a crear una nueva forma y mejor de gestionar los alquileres inmobiliarios. Todo esto, haciendo lo que nosotros sabíamos hacer: negocios digitales y alianzas comerciales con distintas entidades financieras para poder obtener un producto y experiencia superadora. 

Desde que se les ocurrió la idea hasta que la llevaron a cabo, ¿cómo viviste el proceso? ¿cuáles fueron los grandes desafíos?

Desde que empezó la idea hasta que pudimos llevarla a cabo y empezó a funcionar pasó mucho tiempo. Lo vivimos de distintas maneras: con mucha ilusión, ansiedad, frustración. Porque pasar de la idea a la concreción, es la parte más difícil. Los principales desafíos que tuvimos fueron conseguir el equipo, el capital, poder dedicarnos a ‘Alquilando’ cuando nosotros teníamos una agencia de marketing digital.

¿Y cómo hicieron para atender los dos negocios al mismo tiempo?

Con lo que generábamos de la agencia de marketing invertimos para poder ir desarrollando esto. Fue muy sacrificado tener dos trabajos y dos equipos a la vez. Hasta que realmente pudimos obtener la primera financiación para dedicarnos a full a Alquilando, armar el equipo y cerrar los otros negocios para que éste sea el principal. Uno de los grandes desafíos fue concretar el primer prototipo de producto para validarlo con el mercado; después de eso todo va tomando otro ritmo.

¿En qué cambió y qué diferencias hay entre la Victoria que empezó con el proyecto, y la de hoy?

Creo que cambió mucho y evolucionó. No es que haya cambiado radicalmente su forma de ser, sino que evolucionó a nivel profesional. No le cambió ese espíritu de emprender o ese afán. Sin embargo, a nivel profesional aprendí mucho; sobre todo a gestionar equipos, desarrollar habilidades y hacer que otros puedan brillar. Cambió mucho también mi forma de ver las cosas: hoy priorizo escuchar más que hablar. En fin, es la madurez que te trae emprender con un proyecto de la altura de ‘Alquilando’. La Victoria de hoy es más madura, menos susceptible y emocional, y una mejor líder.

¿Por qué crees que ‘Alquilando’ tuvo repercusión y ganó premios?

Sin dudas, creo que ‘Alquilando’ resuelve un problema real de todos los tiempos. Tener un lugar donde vivir es algo vital en la vida de los seres humanos. El alquiler y la gestión de alquileres fue siempre un tema de agenda. Tomó mucha relevancia en los medios porque resolvimos una problemática que impacta en propietarios, inquilinos e inmobiliarias, que son muchas personas de la sociedad. Y, a su vez, resolvimos de forma innovadora esta problemática que existe de toda la vida. Le incluimos tecnología, capas de seguridad de servicios financieros como, por ejemplo, cobrar puntualmente la renta, que un contrato esté asegurado o que se pueda adelantar el cobro de la renta. Todas estas cosas hicieron que se vea como una solución atractiva e innovadora.

¿Qué es lo que más te cuesta ser emprendedora?

Creo que podría ser el hecho de mantener el equilibrio entre las preocupaciones, la ansiedad y el entusiasmo. Lo que más cuesta es ‘autorregular’ las emociones para que todo el tiempo sea una orquesta que suene bien. A veces tenemos mejores y peores días, y eso no tiene que influir en cómo estamos con nuestro entorno.

Frente a eso, ¿cómo lo trabajás?

Todo eso lo trabajo con coaching y haciendo cosas que me gustan como cocinar, leer sobre astronomía, estar en familia y distracciones que me saquen de mis actividades diarias para poder serenarme y ser una mejor líder para mi equipo.

A través de tecnología, el proyecto resuelve un conflicto “cotidiano”, ¿cómo se puede fomentar y qué necesitan las personas para tomar la iniciativa y crear proyectos que resuelvan problemas de la vida cotidiana?

Primero, es fundamental no ignorar el problema. Cuando uno detecta un problema, hay una oportunidad total de resolverlo. Si se te ocurre un problema para mejorarlo, eso es lo que uno no tiene que ignorar. ¿Qué se necesita? Total disposición, ganas de hacerlo, bajar esa idea y darle forma a lo que uno está viendo, encontrar cooperadores o aliados que nos permitan validar que esto es una buena idea y un buen negocio para darle forma. Además, hay muchas entidades, sobre todo para emprendedoras mujeres, que funcionan como plataformas de apoyo y  de mentoreo. Creo que lo fundamental es tener ganas y animarse a salir de la famosa zona de confort. Y, si tenemos la idea y la fórmula, atrevámonos a hacerlo.

¿Qué mensaje y consejo le dirías a las mujeres que quieren emprender?

A las mujeres que quieran emprender les diría que es el mejor momento para salir al mercado. Estamos recibiendo mucha atención, muchas oportunidades y puertas que se abren. En otros tiempos, las mujeres no tenían las oportunidades de ser escuchadas como ahora. Tenemos que confiar en nosotras; tenemos un gran talento, una gran empatía. Nuestras personalidades y percepciones son únicas. Así que, yo le diría a cualquier mujer que tenga ganas de emprender que confíe en ella y se anime a hacerlo. Que se prepare y se forme. Hay muchas plataformas que ayudan directamente a las emprendedoras femeninas, como WeExchange, que ayudan a las emprendedoras a conectarse, prepararse y todo lo que se necesita para dar el salto. 

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