Ramiro Perrotta, la historia detrás del científico argentino elegido para “resucitar” al mamut lanudo

Por Equipo Santander Post | 21-07-2022 | 12 min de lectura

En una entrevista exclusiva con POST, el biotecnólogo revela cómo fueron sus inicios en la ciencia y comparte la intimidad de su trabajo con George Church, el prestigioso genetista de la Universidad de Harvard con quien busca la “resurrección” del mamífero prehistórico.

Perseverante, apasionado y trabajador. Pese a que la vida de Ramiro Perrotta implica muchos sacrificios, su amor y pasión por cambiar al mundo lo incitan a seguir adelante y ganarse un lugar en los espacios más prestigiosos (y revolucionarios) de la ciencia. 

Amante de la temática desde muy niño, y empujado por sus padres a seguir por esa profesión, se formó en busca de ampliar sus conocimientos y destacarse. Luego de asistir a un colegio con orientación en ciencias naturales, se recibió en la licenciatura en Biotecnología de la Universidad Nacional de Quilmes y realizó un doctorado en el laboratorio de Glicomedicina liderado por el Dr. Gabriel Rabinovich, en el IBYME-CONICET.

Con el tiempo, sumó experiencias y contactos y conoció a grandes personalidades como el doctor George Church, un prestigioso genetista de la Universidad de Harvard. Su gran trabajo en el campo hizo que Perrotta anhelara realizar un posdoctorado y trabajar en su laboratorio.

Su persistencia y confianza lo llevaron a enviarle un mail y pedirle una entrevista personal mientras residía en Nueva York por una pasantía. El destino quiso que, tras la pandemia, finalmente consiguiera una beca que lo llevara no solo a trabajar en el laboratorio de su admirador, sino también ser parte del innovador proyecto de la de-extinción del mamut lanudo.

A continuación, la entrevista donde el biotecnólogo resalta parte de su historia y cuenta detalles del detrás de escena de la iniciativa que puede implicar un hito para la humanidad.

¿Cómo es que un niño llega a ser un apasionado por la paleontología? ¿Cómo conociste ese mundo de tan chico?

Desde chico siempre sentí curiosidad acerca del mundo que nos rodea. Recuerdo llegar del colegio, almorzar con mi familia mirando documentales o programas que hablaban de la naturaleza y la ciencia en Discovery Channel o Animal planet. Yo creo que el gusto por los dinosaurios y la paleontología es algo que muchos chicos experimentan, tal vez por el atractivo que nos generan estos animales durante nuestra infancia. En el colegio siempre tuve una particular fascinación por la ciencia, lo que me llevo a elegir una orientación en ciencias naturales durante lo que en su momento era el polimodal, en la escuela media Nro.2 de Wilde. Fue clave el apoyo de mis viejos que, a pesar de no ser científicos, siempre fomentaron mis gustos por la ciencia, llevándome a museos, comprándome libros e inculcándome siempre que el estudio y el esfuerzo eran los que, en un futuro, me iban a permitir vivir de lo que me gusta. 

¿Qué es lo que te apasiona de la biotecnología? ¿Qué es lo que te llevó a elegirla siendo tan joven?

En la escuela fue cuando tuve mi primer contacto con la biotecnología, donde recuerdo estudiar las leyes de la herencia y como los genes pasan de una generación a la otra, portando la información necesaria que codifica para las funciones que nuestras células llevan a cabo en todo momento. Durante los últimos años de la escuela secundaria ya sabía que quería seguir una carrera relacionada a la ciencia. Me interesaba mucho entender como la edición genética podría en un futuro, cambiar el destino de nuestra especie y las que nos rodean. Desde curar enfermedades hasta mejorar los alimentos que consumimos día a día. Así es como me inscribí en 2010 en la licenciatura en Biotecnología de la universidad Nacional de Quilmes. A lo largo de mi carrera, trabajé desarrollando y caracterizando nanopartículas en el laboratorio de Biomembranas de la misma Universidad y luego realice mi doctorado en el laboratorio de Glicomedicina liderado por el Dr. Gabriel Rabinovich, en el IBYME-CONICET. En este último, mi investigación se focalizó en entender cómo las células tumorales se diseminan a órganos distantes con el objetivo de desarrollar nuevas terapias para prevenir los procesos metastásicos.  

¿Por qué crees que te eligieron como becario? ¿Qué se destaca en vos más allá de tu formación académica?

Creo que siempre es difícil hablar de las cualidades de uno, sin embargo, creo que fue clave la perseverancia y el deseo de formar parte de un proyecto de estas características. Sabía que mi postdoctorado lo quería realizar en el laboratorio del Dr. Church, más de 2 años previos a obtener mi beca para formar parte de su equipo. Me enteré de su trabajo en un documental, le escribí un mail diciendo que iba a estar realizando una pasantía en Nueva York, y que me interesaba hacer una entrevista para un futuro postdoc en su laboratorio. Luego de la misma, la pandemia retrasó todo, sin embargo, mis deseos de ser parte de su lab nunca se apagaron. En 2021, la asociación sin fines de lucro Revive and Restore, ofreció una beca para trabajar en el proyecto de de-extincion del mamut lanudo. Luego de un largo proceso de selección que incluyó escribir el proyecto, entrevistarme con el Dr. Church y varios miembros de su equipo y de la fundación, fui seleccionado para ser el primer becario para trabajar en la de-extinción del mamut lanudo. Creo que la mezcla entre perseverancia, confianza en uno mismo y trabajo duro, nos llevan a conseguir cosas que jamás nos imaginamos.

¿Cómo es trabajar con uno de los mejores genetistas del mundo y en una de las mejores universidades?

Es una experiencia increíble. En primer lugar, es un laboratorio multidisciplinario, donde trabajo con científicos cada uno especializado en campos diferentes de la ciencia y llevando a cabo proyectos de última generación. Las discusiones científicas, el brainstorming y la discusión de nuevas ideas son algo cotidiano en el laboratorio. Trabajar en un lugar donde los recursos no son una limitante, permiten dar rienda suelta a la imaginación y llevar a cabo proyectos disruptivos que en otro lado sería muy difícil realizar. A su vez, la transferencia tecnológica llevada a cabo por la universidad, convierte al Church Lab, en uno de los laboratorios con más start ups derivadas en el mundo. Es un sueño para cualquier científico poder trabajar en su laboratorio.

¿Por qué sería un hito el hecho de que se pueda resucitar al mamut lanudo? ¿Qué beneficios traería al mundo?

En primer lugar, representaría un hito en la historia de la ciencia, poder de-extinguir genes, rasgos, que desaparecieron hace miles de años, y dotar especies existentes que se encuentran en peligro de extinción, con las capacidades para sobrevivir y adaptarse a los cambios que sufren sus ecosistemas. Con los efectos del cambio climático, nos encontramos en una posición donde si no intervenimos, muchas especies van a desaparecer, con consecuencias aún desconocidas para el ser humano, ya que todos los ecosistemas están altamente interconectados. El entendimiento del genoma de los elefantes, nos permitirá desarrollar terapias para prevenir muertes por herpes que tienen un alto porcentaje de letalidad en estos animales. Dotándolos con la capacidad de resistir al frío, se los podrá trasladar a regiones donde la presencia humana es menor, teniendo una menor exposición a cazadores y reducciones en su ecosistema. El repoblar los ecosistemas árticos con híbridos elefante-mamut, apunta a remodelar estos ecosistemas que los mamuts (cuyo pariente más cercano hoy en día es el elefante asiático) solían habitar. El pastoreo y la compactación de la nieve, permitirá que el frío ártico penetre las capas del suelo, evitando el derretimiento del permafrost, previniendo la liberación de millones de toneladas de gases de efecto invernadero como el CO2 y el metano a la atmosfera. Es un proyecto que apunta a la conservación y restauración de ecosistemas

De hacerse posible el proyecto ¿Qué significa en tu vida? ¿Cómo crees que cambiaría tu vida?

Poder contribuir con un proyecto de esta magnitud es un sueño hecho realidad. Si bien será un camino largo, ya es un salto importante en mi carrera poder aportar mi granito de arena y formar parte de un equipo increíble de profesionales. Si bien no sé qué será de mi vida de acá a unos años, el cambio en el campo de investigación que realice (pasar de trabajar en cáncer a ingeniería genética de elefantes), hace que cada día aprenda cosas nuevas, y de seguro va a impactar de forma positiva en mi futuro académico. 

¿Cómo es el día a día del argentino que trabaja por la resurrección (deextinción) de mamut? ¿Cómo es trabajar con científicos de renombre?

La verdad disfruto mucho el día a día. Por supuesto que hay momentos de alegría y de frustración. Experimento un aprendizaje constante, donde las discusiones científicas con mis compañeros, con el objetivo de solucionar problemas e idear nuevos proyectos, son algo de todos los días. Se trabajan muchas horas, incluso sábados, domingos y feriados. Es un ambiente que te incentiva a estar activo y generar resultados todo el tiempo, ya que el nivel de exigencia es alto. Sin embargo, depende mucho de uno ya que nadie te va a decir que es lo que tenes que hacer. La guía de George es clave, porque su experiencia y visión hace que cada uno de nuestros meetings sea muy provechoso, donde nos ayuda a focalizar nuestra investigación pero siempre dándonos libertad para trabajar.

¿Cuáles son los mayores desafíos que afrontás diariamente en tu rol como biotecnólogo?

En general, hacer ciencia en la academia representa un desafío ya que los sueldos, me animo a decir en cualquier parte del mundo, son bajos en relación con los años de formación y trabajo que tenemos. Un científico en la industria que realiza las mismas tareas a las que realizamos en el laboratorio, cobra de base entre dos y tres veces más. La ciencia tiene el potencial de cambiar el mundo, de solucionar problemas que nosotros mismos generamos, generar más trabajo y hacer un mundo mejor y más justo. Por este motivo creo que deberíamos tener un sueldo acorde al rol que los científicos tenemos en la sociedad.

¿Qué cambios ves entre el Ramiro Perrotta que envió un mail para tener una entrevista con George Church y el Ramiro de ahora, que trabaja palo a palo con él?

Principalmente, crecí mucho profesionalmente, sin embargo es solo el comienzo. El estar expuesto a un ambiente internacional, junto con científicos excepcionales en distintos campos de la biotecnología y la biología hace que uno aprenda y crezca constantemente. El cambio de idioma y cultura, hace que uno conozca otras realidades y puntos de vista y que valore cosas que, por ser cotidianas, uno no lo hace de la manera que debería. Además, me sorprendí con el ambiente colaborativo que hay en el laboratorio, y como este promueve el avance de los proyectos a pasos agigantados.

¿Cuál es tu visión del desarrollo de la ciencia en Argentina? ¿Va por buen camino o qué hace falta desarrollar?

Creo que la ciencia argentina tiene un potencial enorme. Sin embargo, hace décadas se encuentra terriblemente gestionada. Soy un fuerte defensor de que la ciencia hace que los países progresen y salgan adelante. La ciencia va a resolver la pobreza y la desigualdad. Sin embargo, en un país donde las prioridades son otras, es muy difícil invertir o pensar a la ciencia como tal. El estado debería ver a la ciencia como una inversión, fomentar la transferencia tecnológica y el patentamiento de invenciones. Los productos biotecnológicos presentan un alto valor agregado, las empresas derivadas de la ciencia, no solo tienen el potencial de valer millones, sino también de generar puestos de trabajo. Se necesitan empresas que hagan I+D en ciencia, que empleen recién graduados de carreras científico-tecnológicas, principalmente aquellos que no quieren seguir una carrera en la academia. Si bien no estoy muy inmerso en el tema, recientemente vi la creación del fondo SF500 como una iniciativa de Bioceres para fomentar y potenciar emprendedores y sus proyectos científicos. Creo que se deberían fomentar más este tipo de iniciativas y vincular los fondos públicos y privados con el objetivo de transformar nuestra ciencia. 

¿Qué es lo que más aspiras como biotecnólogo?

Mi sueño es participar y generar proyectos disruptivos que tengan el potencial de cambiar al mundo e inspiren a las nuevas generaciones a que estudien carreras científicas con el objetivo de transformar no solo la realidad de nuestro país, sino que también se animen a soñar en grande y vayan en búsqueda de transformar nuestro mundo en uno mucho mejor. 

Aún no hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más historias

¡No te pierdas nada! Suscribite a nuestro Newsletter