Gabriel Brener: “La escuela es de cuerpo presente, es el encuentro con los otros”

Por Equipo Santander Post | 20-01-2022 | 7 min de lectura

El docente, directivo y asesor público en educación dialogó en exclusiva con POST sobre el presente de la educación en la Argentina. Cómo cambió la escuela con el tiempo, el rol de la teleeducación y qué pasa cuando la política se mete en el aula.

“La educación es el arma más poderosa que puedes tener para cambiar el mundo”, dijo alguna vez Nelson Mandela. Otros grandes filósofos y pensadores la definieron como una puerta de entrada a la libertad y al terreno de las oportunidades. La educación es reconocida como uno de los cinco derechos culturales básicos y está protegida en la Declaración Universal de Derechos Humanos. 

Y sobre la educación rondó la entrevista exclusiva que hizo POST a Gabriel Brener, Licenciado en Ciencias de la Educación por la UBA y Especialista en Gestión y Conducción del Sistema Educativo por la FLACSO. A lo largo de su carrera, Brener se ha desempeñado como docente, directivo y asesor en escuelas primarias y secundarias, así como también en la función de consultor en el Ministerio de Educación Nacional, ministerios provinciales de educación y otras asociaciones de la sociedad civil.

El experto en educación dialogó con POST sobre la realidad de la educación argentina, los desafíos del hoy y del mañana

Los más adultos suelen decir “la educación pública en Argentina decayó, que no es lo que era antes”: ¿La educación pública no es lo que era antes?

Creo que nada es como era ni es cómo será. Sucede que la nostalgia opera muchas veces como un mecanismo que impide asumir los desafíos más incómodos del presente. La nostalgia supone una idealización del pasado y mucho más en tiempos complicados como los actuales, incluso parece ofrecer cierto alivio. Pero luego esa idealización se transforma en un estado de queja permanente que obstaculiza la capacidad de discernimiento.

¿Y qué puede hacerse para trascender esa idealización?

Un buen ejercicio para desarmar ese “todo tiempo pasado fue mejor” puede ser haciéndole preguntas. Desvestir al pasado de sus miserias o, simplemente, hacerle preguntas. Cuando alguien afirma con aparente seguridad: “hace 45 años esto no sucedía” o “esto era mucho mejor”, lo que hay que hacer es interrogar con las siguientes preguntas: ¿cuál era el papel de las mujeres en tu familia en aquél tiempo? ¿cuál era su acceso a la educación y al trabajo? ¿y a las decisiones en el hogar y fuera de él? ¿cómo estaban reconocidas las familias respecto a sus distintas conformaciones?, ¿cómo uno o una podía expresar su sexualidad? ¿con libertad? ¿se vivía en democracia? Y muchas más preguntas…

Todas estas preguntas son una buena forma de interpelar la nostalgia. Todo esto no elude ni es excusa para buscar respuestas para las debilidades, que sin duda existen en la escuela, que requieren mejoras o cambios, tanto en el cómo, en el cuánto y en el para qué se aprende.

¿Qué aspectos hicieron que la educación pública cambiara en Argentina con el paso del tiempo?

Ningún texto puede ser comprendido por fuera de su contexto o condiciones que lo hacen posible. El tipo de gobierno, la inversión económica en el sistema educativo, la legislación en educación, el papel del estado, del mercado, la globalización, las desigualdades, etc., son algunos de esos factores. La escuela como sistema educativo moderno nace al compás del surgimiento del capitalismo industrial.  Y, en la actualidad, la escuela debe desempeñar su rol en un mundo en el que predomina el capitalismo financiero.

Y la tecnología…

Misma institución en coordenadas muy diferentes. O dicho de otro modo: los que fuimos formateados por la escuela de la imprenta hoy debemos enseñar en una escuela de la imprenta al mismo tiempo que en una escuela de la cibercultura y las redes sociales. Y para rozar estos días complejos de pandemia, tenemos que enseñar en la escuela del cuerpo presente y de la virtualidad.

¿Se puede enseñar sin transmitir una determinada ideología?

Creo que es imposible despojar lo que se transmite de ciertos valores, ideas o creencias, que están muy arraigadas en quien lo transmite. Incluso, muchas veces, esto se filtra a pesar de quién lo transmite o de cuán consciente es quien lo hace. También creo que, en relación a esto, existe un supuesto de neutralidad que no suele ser interpelado. Lo mismo que la idea de objetividad. Y creo que son cuestiones que hay que analizarlas mucho más. No hay que confundirlo con la imperiosa necesidad de ofrecer siempre la mayor amplitud de puntos de vista frente a cualquier tema que se enseña. Cuando enseño puedo tener una opinión, pero la clave está en ofrecer diversos modos de ver y entender cada tema o problema, ampliando perspectivas y profundidad de puntos de vista de aquello que enseño. Y luego el otro, con argumentos, toma sus decisiones.

Viene un amigo tuyo y te dice ‘Gabriel, no sé qué hacer con mi nene, si mandarlo a un colegio público o a uno privado. ¿Vos qué me recomendás?’. ¿Qué le dirías?

Pensaré mi recomendación en función de la persona y el contexto. Sostengo la supremacía de la escuela pública, también de la escuela de gestión social, fundamentalmente porque es el ámbito institucional en el que se puede lograr de mejor modo la construcción de lo común, de lo público y, fundamentalmente, porque es un espacio en el que lo que se prima es crecer y formarse en el marco de la diversidad.

Por la pandemia, muchos chicos no pudieron seguir estudiando a distancia. ¿Qué se hace con esos chicos?

Es imperioso dotar a todos pero, especialmente a los más desfavorecidos, de tecnología para uso escolar. Y de conectividad. Eso debe ser clave en las políticas públicas y legislación. Debe ser papel del Estado pero también esfuerzo de la sociedad civil y de los privados. Así como el hecho de vincular a todos los chicos que dejaron la escuela por motivos diversos. Debe ser la prioridad de los estados nacionales, provinciales y municipales. De hecho, así lo ha decidido el Consejo Federal de Educación, que es el máximo organismo de decisión educativa en nuestro país que es federal.

 ¿Cuál es tu visión sobre la teleeducación?

Tengo la ventaja de tener casi 20 años de experiencia en torno a la virtualidad y los formatos en ese contexto de enseñanza, tanto en la formación docente como en la formación de posgrado. Lo virtual no es un reemplazo de lo presencial por otros medios porque ello conduce a una virtualización compulsiva que, incluso, asfixia allí donde debe oxigenar. No se trata de ofrecer 5 Zooms, entregar 20 PDF, 10 videos como indicio de calidad virtual sino de comprender que lo virtual tiene su propia lógica y reglas de funcionamiento, que hay que atender en su singularidad. Otros modos de encarar tiempos y espacios, de lecturas y escrituras, de lo sincrónico y lo asincrónico, el lugar de la imagen y lo audiovisual, etc.

 ¿Se puede aprender 100% a distancia?

Estoy convencido, y la evidencia es la experiencia en las instituciones escolares, que no se puede aprender 100% a distancia. La escuela es centralmente de cuerpo presente, es el encuentro con los otros. Es un ámbito estratégico para aprender a vivir con otros diferentes, entre generaciones,  es ese lugar, por fuera de las familias, para que los alumnos se puedan constituir en ciudadanos plurales, democráticos. Lo virtual es clave y la pandemia jerarquizó su necesidad y urgencia. Pero los dos aspectos deben ser complementarios.

¿Por qué las escuelas no logran terminar con el bullying?

El conflicto es inherente a las personas cuando se relacionan. El gran desafío es que el conflicto sea una fuente de convivencia, y no verlo como violencia. Es imposible una escuela sin conflicto. Así como no se puede evitar en una pareja o familia. La escuela debe intentar abordar y resolver los conflictos. A veces, se desestima o subestima un conflicto, y eso no hace más que operar con el efecto bola de nieve. Si un chico expresa malestar, algún acoso, debemos darle escucha, darle su lugar y operar sobre cada uno y el grupo, de lo contrario podemos lamentar consecuencias futuras, perjuicios que podríamos haber anticipado o evitado.

3 comentarios

  1. Nestor Vazquez dice: 2022-01-28

    Excelentes respuestas para preguntas inteligentes

  2. Laura dice: 2022-01-28

    Muy buena entrevista! Muy buenas respuestas! Me dejan pensando.

  3. María dice: 2022-02-03

    Un pensador de la vida en las aulas que merece ser leído tanto por profesionales de la docencia como del publico en general

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