Diego Minevitz: “Aprendí que el miedo es mi socio, no mi enemigo”

Por Equipo Santander Post | 26-05-2022 | 6 min de lectura

Con más de 25 años de experiencia en el ilusionismo y destrezas extremas, el artista que enfrenta diversas situaciones de peligro en sus actuaciones, cuenta a POST cómo es vivir al límite y lo que lo llevó a inspirar a los demás.

Vivir al extremo. Sin miedo, ni dolor. La vida de Diego Minevitz refleja experiencias de todo tipo, lugar y peligro. En 2009 sufrió una gran crisis que lo dejó sin trabajo y recursos. La llegada de su hijo lo inspiró y lo invitó a realizar un cambio rotundo en su vida que lo llevó a buscar nuevas metas..

Así, con el objetivo claro de dar la vuelta al mundo y convertirse en un artista internacional, recorrió diferentes países del mundo como México, Estados Unidos, Emiratos Árabes, Italia, Reino Unido, Singapur, China, Corea, entre otros, sorprendiendo con sus realizaciones como artista extremo.

Además de caminar por encima de trozos de vidrios de botella y realizar diferentes actos mentales de alto riesgo, en 2019 rompió un récord mundial por el escape de camisa de fuerza, cabeza abajo, más alto de la historia, colgado de un globo aerostático a 3090 metros de altura en Boituva, São Paulo, Brasil, bajo una temperatura de 5º bajo cero y 25% menos de oxígeno.

Sorprender, no era lo único que deseaba. El objetivo de sus acciones buscaba inspirar y motivar a las demás personas a cumplir sus sueños. Por eso, comenzó a desarrollar conferencias en empresas, convenciones y exposiciones, que le despertó, además, su pasión por compartir su relación con el miedo y poder agregar valor al mundo de los negocios.

¿Qué significa ser un “artista extremo”? ¿Cómo y cuándo decidiste ser parte de esta profesión?

El artista extremo realiza sus performances con un margen de peligro considerable. En mi caso decidí hace 15 años dedicarme a realizar escapes de camisa de fuerza cabeza hacia abajo a grandes alturas, caminar por encima de trozos de vidrios de botella y diferentes actos mentales de alto riesgo.

¿Cómo es vivir en situaciones de peligro o al límite? ¿De qué forma te preparás para poder afrontar estas experiencias?

Es fundamental el entrenamiento físico y mental. A más entrenamiento de las 2 áreas, más seguro uno se siente. No soy adicto a la adrenalina, no me gustan las montañas rusas, tirarme con un paracaídas, ni siquiera conducir rápido. A mí me gusta mi trabajo y para eso estoy preparado.

¿Cómo aprendiste a gestionar el miedo? ¿Cuál fue tu punto de inflexión?

Lo aprendí a gestionar a partir de un accidente en el ensayo de un escape hace varios años. Empecé a tenerle más respeto al miedo, digamos a concientizar más el riesgo que tomaba en cada acto. Cuando un artista o deportista extremo pierde el miedo, ahí seguramente puede sufrir un accidente. El miedo nos mantiene alertas, enfocados.

De ser un artista extremo con experiencia en el mundo de la magia, el ilusionismo, y las artes marciales a conferencista motivacional para el desarrollo personal y profesional. ¿Qué te motivó a convertirte en speaker de alto impacto?

Un día, por una casualidad, transmití algunas de mis ideas y herramientas a un público casual. Y descubrí que a varios les había servido. Ahí me di cuenta de que dar una conferencia más motivacional, inspiracional, era mi nuevo camino, que no se apartaba de mi lado artístico y extremo.

Por eso mis conferencias de alto impacto tienen todos esos condimentos. Luego de contar una historia, continúo con una dinámica extrema. Un caso puede ser la participación de una persona del público que camina por encima de vidrios rotos de botella delante del resto de los participantes.

¿Qué herramientas de tu ser artista extremo utilizas y compartís para motivar e impactar a las personas?

Sin dudas que hay cuatro ‘lemas’ que busco compartir en base a mi experiencia y son:

  • Sumar al miedo como socio
  • De qué forma poder superar un fracaso y seguir adelante.
  • En vez de salir de la zona de confort, ¿por qué no ampliarla?
  • Los sueños como una motivación diaria.

Cuándo afirmás que hay que “sumar al miedo como socio”, ¿a qué te referís? ¿Cómo las personas pueden hacerlo?

Muchas veces sentimos que el miedo es nuestro enemigo o el culpable de nuestros problemas. Nos enseñaron que no hay que tener miedo. El miedo es una emoción que nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos. Aprendí en mi trabajo que el miedo me mantiene atento, enfocado y seguro. Así aprendí que el miedo es mi socio, no mi enemigo.

Si podemos lograr esto en la vida cotidiana, no dejaremos que el miedo entre en nuestro sistema de alerta, y si podemos gestionarlo, es una herramienta muy importante para, por ejemplo, para tomar importantes decisiones.

Siendo una palabra bastante popularizada y de la que se conversa mucho, ¿qué es la motivación para vos?

Yo creo más en la automotivación. No sirve de nada que venga alguien y te diga “Tú puedes, tú puedes”. Yo lo que busco es inspirar a las personas, dejarles una semillita que germine dentro de ellos y que luego ellos mismos encuentren esa motivación, o ese sueño que les de la energía cada mañana.

¿Qué tan importante es la tecnología para generar más impacto en las conferencias? En tu caso, ¿qué tipo de tecnología utilizas en tus Webinar para conmocionar a la audiencia?

En el 2020 todo cambió, ya no había conferencias presenciales y tuve que tomar una decisión de adaptarme a los cambios. Ahí estudié tecnología para que mis conferencias virtuales tuvieran un alto impacto audiovisual y hacer algo diferente al clásico Zoom y unos libros de fondo. A su vez, en mis conferencias presenciales, también utilizó presentaciones con casi nada de letras y efectos audiovisuales diferentes, para captar la atención de la audiencia.

¿Qué consejos le darías a las personas que, por miedo, no cumplen sus sueños?

Uno de los problemas que observo con respecto a los sueños es que mucha gente no sabe por dónde empezar o cómo ordenarlos. Yo recomiendo el método de Walt Disney. Esta forma que Walt ordenaba sus ideas, proyectos, sueños y así lograba varios de ellos como, por ejemplo, sus parques y películas, me ayudó mucho. 

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