Delfina Irazusta, la emprendedora que conecta municipios para potenciarlos

Por Equipo Santander Post | 08-07-2021 | 14 min de lectura

A los 27 años fundó la Red de Innovación Local que conecta a más de 250 Gobiernos municipales de la Argentina. En exclusiva con POST, revela cómo fueron sus inicios, qué la incentivó a seguir creciendo y cuáles fueron las claves para unificarlos y hacerlos crecer.

¿Qué hace que una ciudad sea mejor que otra? Esta pregunta (junto a otras) fue la clave y puerta de entrada para que en ese entonces la joven Delfina Irazusta de 27 años ideara un proyecto que transformará la gestión de cientos de municipios. 

Bajo el nombre ‘Red de Innovación Local’, la licenciada en Ciencias Políticas fundó una ONG que trabaja con intendentes y funcionarios municipales de Argentina, brindándoles las herramientas y conocimientos para mejorar sus capacidades de gestión. 

De esta manera, los municipios dejaron de trabajar solos. A través de diferentes canales se contactaron con otros distritos para compartir información, debatir sobre problemáticas comunes, compartir su experiencia y, sobre todo, darse apoyo en la gestión. Su iniciativa continuó en expansión y saltó fronteras al lanzar, junto al equipo de RIL, el proyecto ‘Mapa Global de Soluciones Locales’, una iniciativa que promueven la gestión del conocimiento entre los alcaldes de todo el mundo

En exclusiva con POST, la partícipe de la red de emprendedores Ashoka y la elegida por el Foro Económico Mundial como Young Global Leader Class 2020, revela los secretos detrás de su proyecto. Cuenta cómo la ingenuidad y el entusiasmo de su juventud la movilizó a continuar con el proyecto y superar los obstáculos.

¿Qué significa y representa la ‘Red de Innovación Local’?

Para mí la Red de Innovación Local es un movimiento de personas comprometidas con el desarrollo de sus comunidades que buscan el conocimiento de otros para tratar de resolver los desafíos públicos que encuentran en sus ciudades. Es una Red que se va ampliando porque no solo personas que trabajan en gobiernos locales se están sumando a resolver desafíos públicos, sino también personas de otros sectores como el privado o innovadores sociales. Así que por eso RIL para mí, con todos sus programas, alianzas y distintas iniciativas que está llevando adelante, es un movimiento.

¿Cómo fue que surgió la idea de crear la ‘Red de Innovación Local’?

El lanzamiento de RIL estaba atravesado con mi historia personal de haber vivido en distintas ciudades y haberme hecho la pregunta de qué hace que una ciudad sea mejor que otra o por qué en ciudades distintas tenés pocas oportunidades o mejor calidad de vida. Eso era algo que se asociaba mucho a la cantidad de habitantes de una ciudad: buena calidad de vida en ciudades chiquitas y mala calidad de vida en ciudades grandes; muchas oportunidades en ciudades grandes y pocas oportunidades en ciudades chiquitas. Entonces yo quería generar una organización para que no importe si la ciudad es grande o chiquita; para que los líderes de esas ciudades, sobre todo los líderes públicos, puedan generar políticas y soluciones que puedan aprovechar las oportunidades y solucionar los problemas. 

¿Y cuál era el principal objetivo?

A través de RIL quería llevar a todos lados del país conversaciones sobre futuro, pero también me daba cuenta de que era muy difícil. Es muy difícil tener una conversación de futuro con organizaciones quebradas y organizaciones viejas y poco eficientes. Entonces mucho de todo lo que vino después en RIL fue también desarrollar todas las herramientas necesarias para que las organizaciones se vuelvan todo lo contrario. Más innovadoras, eficientes y, sobre todo, con un fin, para que puedan tener conversaciones de futuro. Eso era lo que más me movía. 

¿Qué aprendiste durante el proceso?

Lo lindo es ver ciudades que van pasando por RIL. Un aprendizaje fue que no puede haber conversaciones de futuro con organizaciones quebradas. Que hay que dedicar tiempo a pasar de ser organizaciones de la emergencia a organizaciones de la estrategia. Y quienes forman parte de las organizaciones de la estrategia son los que están preparados para tener conversaciones de futuro. Como país necesitamos mucho de las conversaciones de futuro. 

¿Cuáles fueron las mayores dificultades?

Las mayores dificultades del proceso de RIL son parecidas a las de cualquier emprendedor en Argentina. Quizás sumo también que una cosa es emprender en Argentina y otra cosa es ser emprendedora de bienes públicos, que es emprender desde el tercer sector. Y eso tiene reglas de juego diferentes. Creo que una de las mayores dificultades fue todo el período de encontrar un modelo que me permita tener una organización sostenible económicamente y que eso me permita dejar de ser una organización de emergencia, para pasar a ser una organización de la estrategia. Una vez que lo logré, después de siete años, valido otra vez y confirmo que ahora es el momento de la creatividad o de más tranquilidad, incluso para gestionar. Ya que ahora pasamos a hacer una organización que no está preocupada y dedicada a conseguir solamente recursos, sino que ahora es agregar valor y esto es espectacular. 

Otro de los aprendizajes es que todo eso se logra con el tiempo. Todos se accede con la experiencia, con el tiempo, con ir sumando cada vez más personas que te empiezan a acompañar porque empiezan a ver resultados. 

En tu perfil de twitter decis: “Pensar globalmente, actuar localmente” ¿Cómo sería eso? ¿Cómo se “piensa globalmente y se actúa localmente”?

Yo te diría que en vez de “pensar global y actuar local”, mi filosofía es como “pensar en grande, actuar localmente”. Es decir, pensar global, para mí sería como pensar en grande y pensar sin límite. La idea que me gusta transmitir ahí es que las localidades, las ciudades o los territorios que van a ganar en esta etapa, en este mundo que se viene, son las ciudades que, por un lado, tengan mucho conocimiento de los desafíos públicos de sus comunidades. De esta manera está el deseo de que actúen localmente, que quieran resolver esos desafíos, pero que sepan que la resolución a esa filosofía no viene de su propia localidad solamente. Viene de su recurso, viene de otras ciudades de su misma u otras provincias, de otras ciudades la región o de un país distinto. Eso es la magia de los momentos que nos permiten generar innovación abierta. Es la combinación entre local y global, sin límite, pero sabiendo que todo lo que pasa en una localidad tiene una situación determinada o determinadas personas involucradas que te hace fácil conocerlas.

¿Qué tan importante es la unión de los municipios para mejorar sus gestiones?

El trabajo en red hoy está siendo clave y fundamental. Esto es lo apasionante que tienen las ciudades. Enfrentan los mismos desafíos pero cada ciudad, localmente, tendrán una particularidad específica. Todos analizan cómo tratar de resolver distintas problemáticas como los residuos, el empleo o la vinculación público-privada para generar mejores condiciones de inversión, entre otros. Todas las ciudades están pensando en esta agenda y otras que van surgiendo. Por ejemplo, ahora es la agenda de talento: cómo atraer talento para la economía del conocimiento. Lo que es interesante es cómo vamos aprendiendo unas de otras.

¿Y cómo es que se articulan o conectan?

Para mí hoy no hay sector de la economía o rubro tan conectado como está el sector público municipal con las redes que generó RIL de conexión. Nosotros lo vemos diariamente en nuestro programa de grupos de WhatsApp y comunidades de aprendizaje entre pares, donde forman parte 1300 funcionarios de 260 ciudades de las 23 provincias y están todo el día hablando e interactuando. Donde la información fluye, después la innovación se genera. Es super importante porque van compartiendo qué funcionó, qué no funcionó o qué aprendieron. Esto se allana con mucho camino y mucho tiempo. En esto creo que es fundamental y además se rompe la realidad de la limitante de recursos. Por ejemplo, el área de ambiente de un municipio puede tener cinco personas en su equipo o dos o una sola, pero está conectada, como en nuestro caso, con una comunidad de ambiente disponible en un grupo de WhatsApp donde hay 170 colegas de todo el país. Es decir, a su equipo, se incluyen 170 personas que van aprendiendo, haciendo preguntas y muchas cosas juntos. Entonces hoy te permite aprender rápido y, sobre todo, sortear la limitante de recursos que también se puede evitar con la invitación a otros actores a participar de la resolución de desafíos públicos.

Fuiste invitada a participar del primer Obama Foundation Summit ¿Qué es lo que más te sorprendió de la experiencia? ¿Qué te llevaste del encuentro?

El Obama Summit es una de las invitaciones que recibí en este camino de emprendedora social, en donde se me abrieron muchas puertas tan interesantes para conectarte con otros. Hay muchas redes del mundo que buscan proyectos que están haciendo algo con impacto. Y en éste puntualmente fue una invitación junto con 250 chicos y chicas de todo el mundo, cada uno con su proyecto y su historia de transformación que venían logrando en cada una de sus comunidades. Así que lo más inspirador fue motivarme otra vez y conocer historias inspiradoras más allá de tomar contacto con uno de los principales líderes del mundo, como en ese momento era Obama o Michel. Ellos estuvieron tan presentes todos esos días junto con nosotros. Eran muy dedicados a todo el grupo. De hecho, cuando empezó el Summit, Obama dijo que no quería que le saquen una foto si lo ven en los pasillos, sino que le den la mano, lo saluden y charlen con él. Super atentos. 

¿Qué otras invitaciones recibiste?

Después tuve oportunidad de formar parte de otros proyectos así. Me invitaron a una organización que se llama Schusterman Foundation en Israel a compartir con 50 chicos de todo Latinoamérica. También un programa del gobierno de Gran Bretaña que es ‘International Leader Program’ con un grupo que eran sobre todo personas de África. Y ahora, estos caminos de innovación social me llevaron a formar parte del grupo ‘Young Global Leaders’ del Foro Económico Mundial que, por ejemplo, en mi camada está la primera ministra de Finlandia. Es alucinante como todas esas redes se conectan en un mundo tan global y con la posibilidad de que cualquier persona esté a una red de distancia. Así que eso para los que queremos hacer, es espectacular.

¿Qué aprenden los gobiernos municipales con la red? ¿Qué nuevas habilidades adquieren?

Dos grandes cosas. Primero, los municipios necesitan de conocimientos técnicos. En la red encuentran un montón de conocimientos técnicos de cada tema. Por ejemplo, tenemos un instrumento que son índices de autoevaluación que tiene cerca de 30 temas de política pública y que pueden usarlos y evaluar cómo están sus estrategias. Vinculado a esto adquieren por la red muchas experiencias de implementación de sus colegas. Es decir, que tienen aprendizajes de cómo se hicieron las cosas y de cuáles son las fortalezas y las oportunidades de mejora a la hora de largar proyectos y aprendizajes. Pero después adquieren muchas herramientas de gestión en general. Como organización de equipo, todo lo vinculado a proyectos, planificación y bases de datos, por ejemplo. Le damos mucha importancia a estos temas porque los municipios gestionan a muchas personas, muchos proyectos, mucho presupuesto y necesitan de esas habilidades de gestión. Y en estas, entran las nuevas innovaciones de metodologías ágiles o el diseño centrado en el usuario. Así que, en conclusión, también es todo un camino de aprender esa forma de trabajar.

¿Cuáles son las últimas innovaciones que incorporan los municipios?

Obviamente todo el mundo está descubriendo más la tecnología para al servicio de las políticas públicas. También para el análisis de datos, para conectarse con los ciudadanos o ir incorporando más inteligencia artificial y así tomar mejores decisiones. Pero ahora están más preocupados en resolver cómo mejorar las habilidades digitales de su población para poder insertarse en la economía del conocimiento. Este es un gran tema que estamos trabajando junto a otras organizaciones y que es tan necesario para la reactivación económica.

Creaste el proyecto con 27 años ¿Cómo fue tu experiencia como emprendedora joven? ¿Qué es lo que rescatas?

Primero rescato que es una edad de mucha energía y como que estás preparada para sortear todos los obstáculos que te van a aparecer en el camino. Y también tenía como una especie de ingenuidad cuando arranqué, donde no me planteé que un montón de cosas podrían ser obstáculos y que sino no hubiese ni arrancado. Si vos sabés como emprendedor todo lo que vas a pasar con los trámites administrativos, de gestión de personas hasta de licitaciones, la verdad es que ni te metés. Ignorar eso y tener esa pequeña ingenuidad cuando arranqué, te cuida, ya que después las cosas se van resolviendo, lo vas haciendo y vas sorteando los obstáculos. Y fue también de la misma manera como, con esa misma ingenuidad que puse a todo lo que implicaba gestionar una organización o presupuesto grande, no consideré los problemas de desafíos políticos. Entonces, si yo me ponía a pensar bien si distintos municipios, funcionarios, distinto partido político, podían trabajar juntos quizás decía, “No, no es posible”. Pero también ignoré eso que yo creo que también tiene que ver con ese entusiasmo que uno tiene de más chico que cree que todo es posible y eso por suerte, creo que lo sigo manteniendo y nos hace ir como dando pasos en la organización y cada vez más proyectos desafiantes y corriendo al límite de lo posible.

¿Qué consejos les das a los y las jóvenes de hoy que quieren crear proyectos que ofrecen un valor a la sociedad?

Las recomendaciones son, primero, tener muy claro qué desafío querés resolver. Después entender que otros actores están involucrados en este desafío pueden resolverlo con vos e investigar ese desafío a fondo. Después entender qué solución tenés para ese desafío y cómo le estás agregando valor. Y luego céntrate en esa solución, en ese producto que será el mejor dando esa solución. Y cuando le ponés tanta pasión y tanta dedicación a esa solución, después hay un montón de cosas que se resuelven. Desde cómo monetizar el emprendimiento, cómo buscar más aliados, cómo comunicar mejor la historia. Pero primero hay que hacer, hay que hacer mucho y hay que resolver algún problema. Y el que haga y meta pasión, le va a ir bien. Y, por último, decirle a esas personas que las necesitamos un montón. Necesitamos que cada vez más personas en la sociedad quieran resolver desafíos públicos y que se involucren. 

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