‘Trabajo líquido’, la nueva modalidad que transforma la forma de trabajar

Por Equipo Santander Post | 02-09-2022 | 7 min de lectura

Con la flexibilidad como estandarte, las empresas adoptan innovadoras formas de trabajar, que permiten adaptarse a los nuevos tiempos y “normalidades”. De qué se trata y por qué puede marcar un diferencial.

Fluir como el agua. Adaptarse como su estado lo permite. Así como un líquido es capaz de acoplarse y tomar la forma del recipiente donde se lo vierte, es como las personas trabajadoras de la actualidad se adaptan a los nuevos contextos desafiantes y cambiantes. 

Hoy, los entornos laborales dejaron de ser sólidos para convertirse en líquidos y adaptarse así tanto a las necesidades de los equipos como de la empresa

A lo largo de la historia el trabajo ha sido la principal forma de subsistencia y su papel es fundamental para el desarrollo de la sociedad. Sin embargo, el concepto de trabajo ha evolucionado con el paso del tiempo hasta tal punto que las generaciones actuales consideran diversos aspectos que van más allá de la mera necesidad de subsistir.

Pero si el trabajo es una labor que hemos hecho durante miles de años para sobrevivir, ¿a qué se debe ahora el cambio de idea? En 1999, el sociólogo polaco Zygmunt Bauman utilizó el término “modernidad líquida” para describir cómo la sociedad se transforma debido a los cambios constantes y, al igual que los líquidos, se adapta a las nuevas circunstancias, dejando atrás las estructuras e ideas fijas del pasado. De ahí viene el concepto de trabajo líquido.

¿Qué es el trabajo líquido?

Tradicionalmente, la idea del trabajo ha estado relacionada con la realización de un oficio a cambio de un salario fijo, con horarios y funciones establecidas, y con la posibilidad de desarrollar la carrera profesional en un mismo sitio hasta el momento de la jubilación. Es decir, un modelo sólido y con pocos cambios. 

Pero con la irrupción de la tecnología, las relaciones laborales han empezado a cambiar, y ahora cobra más importancia para los trabajadores aspectos como la movilidad geográfica, la flexibilidad horaria o la autonomía para realizar las labores encomendadas, mientras que las empresas valoran más que la gestión del talento sea capaz de adaptarse a los cambios constantes del mercado y contribuya a cumplir con los objetivos. A este modelo se le denomina trabajo líquido.

En este sentido, Verónica Andrea González, Project Chief Transformation de Santander Argentina, explica que uno de los puntos centrales es “no enamorarse de un rol, sino ser consciente de la capacidad que tenemos de aportar valor en distintos lugares de la organización cuando ponemos al servicio del cliente nuestro conocimiento y habilidades”. 

Esto -suma la experta- no solo lleva a las personas a una idea de adaptabilidad, sino también al de protagonismo. “Porque la adaptabilidad sin aprendizaje no se produce. Nos adaptamos a los cambios del contexto, del mercado, de la forma de hacer negocios y necesitamos aprender nuevas formas de hacer. Aprender de un nuevo equipo. Aprender del otro para generar la experiencia o el producto que necesita nuestro cliente. Y ese mismo aprendizaje nos abre la puerta a nuevas oportunidades”, completa.

Por su parte, desde Santander.com, comparten tres características fundamentales del trabajo líquido:

Ya sea que como profesionales las personas están interesados en trabajar bajo esta nueva modalidad o que formemos parte de una organización que la quiera implementar, existen tres características principales que definen si un entorno laboral es líquido o no:

  • Digitalización. La tecnología es el mayor impulsor del trabajo líquido. Aprovechar las oportunidades que ofrece Internet, los programas informáticos y los dispositivos electrónicos, entre otros, para llevar a cabo las tareas de la compañía es uno de los aspectos principales. Por ejemplo, las reuniones virtuales que reemplazan a las presenciales, los archivos en formato digital que están accesibles a todos los colaboradores en lugar de documentos físicos guardados en la oficina o los sistemas de mensajería instantánea como alternativa a las conversaciones cotidianas. Además, la digitalización facilita las otras dos características que veremos a continuación. 
  • Movilidad. Gracias a la tecnología se puede decir que cada empleado tiene la oficina en la computadora, por lo que no necesita desplazarse de forma física a un lugar concreto para acceder a los recursos que le permiten desarrollar su trabajo. Esta posibilidad representa un ahorro de tiempo en los desplazamientos y la libertad para elegir desde dónde trabajar. Para las empresas, por ejemplo, significa una oportunidad de acceder a mercados y clientes de otros lugares sin tener presencia física allí.
  • Flexibilidad. Para los más jóvenes el trabajo no es el fin sino el medio para alcanzar sus objetivos, por lo que esta característica implica que las personas estén en el centro del modelo laboral, y puedan conciliarlo con su vida familiar. Las generaciones actuales -como los millennials y la generación Z- valoran cada vez más que se les reconozca por su talento, efectividad y los resultados antes que por el cumplimiento de horarios o su presencia en la oficina.

¿Cómo ser un trabajador líquido?

Una vez conocido un poco más sobre esta nueva modalidad, puede resultar interesante saber cómo aprovecharla. Para ello es necesario considerar, principalmente, dos cuestiones:

  • Competencias digitales. Sin duda, el dominio de las herramientas tecnológicas es una de las principales características a tener en cuenta. La era digital implica que, independientemente del área específica de formación, el empleado sepa gestionar los nuevos entornos colaborativos y utilice de una forma eficiente y segura las nuevas tecnologías de la información y comunicación para cumplir con sus labores.
  • Capacidad de adaptación. Hoy en día, los cambios se suceden a una mayor velocidad, principalmente debido a los avances tecnológicos. Por ello, la formación continua es la mejor forma de actualizar los conocimientos o adquirir habilidades nuevas. El trabajo líquido también implica que el talento humano tenga la capacidad de moverse por diferentes áreas de una misma compañía, asumir diversos roles e, incluso, estar preparado para cambiar de sector.

Sumado a estas competencias, González revela a POST que existen otras cualidades claves en cualquier equipo como: la colaboración, la apertura al aprendizaje, el ecocentrismo (la visión de equipo por encima de las individualidades), las ganas de experimentar y el protagonismo

“La fundamental es la capacidad de preguntarnos en cada cosa que hacemos, cuál es el impacto que queremos lograr con nuestras acciones y decisiones. Esta es la actitud que nos conecta desde otro lugar con lo que podemos dar y en cómo podemos trabajar, no desde el mecanicismo sino desde el compromiso”, suma.

Para cerrar, la especialista cuenta en detalles cómo se lleva adelante esta modalidad en Santander. Revela que la empresa desarrolla equipos que están conformados con múltiples habilidades y explica: 

“Algunas son tribus de producto, otras de canal o de segmento, por ejemplo. La misión y la estrategia de cada tribu determina su estructura y las habilidades que se requieren para lograr la autonomía necesaria para la evolución de los productos y servicios. La habilidad está al servicio del negocio, y eso nos da la flexibilidad para tomar decisiones, en función a la experiencia y maestría que vamos adquiriendo, siempre con el objetivo de generar soluciones de valor para nuestros clientes”.. 

Para ello, la ejecutiva afirma que es clave el aprendizaje continuo no solo de las habilidades técnicas, sino también de las de negocio. “Es por eso que nuestro compromiso está en fomentar el aprendizaje, proveer herramientas para el desarrollo de las personas, promover la movilidad interna e impulsar el autoliderazgo y el protagonismo”, desarrolla.

Sumado a esto, incluyen nuevas habilidades como el upskilling, reskilling y outskilling, que marcarán el futuro del trabajo. “Lo hacemos con programas y acciones concretas que faciliten estas skills, la movilidad interna y así ser parte de nuevos desafíos en la organización”, finaliza.

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