Por qué es importante construir una buena reputación profesional

Por Equipo Santander Post | 13-10-2022 | 6 min de lectura

La reputación es el mapa que las demás personas se arman a partir de lo que conocen de otros. Por qué las creencias sobre la identidad de una persona son fundamentales a la hora de consolidar una carrera profesional.

La reputación de una persona se relaciona con la percepción que los demás -sean empleadores, vecinos o familiares- se forman sobre ese individuo, aún sin conocerlo. Este concepto en sí mismo, no es más que la idea que los demás tienen sobre alguien determinado, sus proyectos y construcciones. Esta idea, generalmente, se suele conformar con base en lo que otros han experimentado o escuchado acerca de la carrera profesional, el rol en la sociedad o la forma en la que esa persona actúa en todos los ámbitos de la vida. 

Generalmente, se piensa que hay dos tipos de reputación: positiva y negativa. Sin embargo, Daniel Colombo, facilitador y máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos, propone incluir un tercer tipo, que es la reputación neutra

“La reputación positiva es la que permite a una persona no solo hacerse conocida, sino obtener respeto y consideración de los demás en su círculo personal y profesional. También ser tenido en cuenta en distintas situaciones, y mantener una conducta que avala lo que llamamos integridad: ser de una sola pieza”, explica a POST Colombo, quien también se desempeña como miembro de John Maxwell Team.

El especialista agrega: “La reputación negativa, en cambio, aparece cuando las personas forman una apreciación no contributiva hacia alguien, por ejemplo, por malas prácticas, fallas éticas o por diversas situaciones que dejaron manchas en su carrera profesional. Generalmente, esta es una instancia difícil de remontar”. 

Por último, y como tercera categoría, Colombo menciona la reputación neutra. “La neutra sucede cuando la gente directamente no te conoce. Por lo tanto, no se ha formado ninguna opinión sobre ti, ni positiva ni negativa y tampoco sabe por qué deberías entrar en su radar de observación”.

La última categoría habla, entonces, sobre la importancia de tener reputación: “Hoy estamos en una era donde la marca personal es sumamente valorada, y la reputación es una de las formas de las que se nutre el posicionamiento, por cuanto contribuye a la generación de miradas acerca de tu producto, tus servicios y tu propuesta de valor”, sostiene Colombo. 

La imagen según el tiempo

Para los miembros de la generación X (nacidos entre 1980 y 1961) la reputación estaba absolutamente vinculada al ámbito laboral o profesional. Según estadísticas realizadas por la consultora Beyond Bussiness, la generación X basa la toma de decisiones respecto a su vida laboral en el reconocimiento y la reputación de las empresas para las cuales trabaja. 

Para la generación Z o centennials, en cambio, el reconocimiento de una empresa no tiene prácticamente valor, como así tampoco la reputación tiene que ver con lo estrictamente profesional.  

“A esta generación le importa la marca personal y ser útil para la sociedad en términos comunicacionales o de aporte de una verdad o saber, sin importar si este saber surge de una rama profesional o de algún saber popular. Pueden ser influencers con enorme reputación solo por enseñar cuestiones del saber popular, como técnicas de peinado, cocina, deco o hasta albañilería”, explica a POST la licenciada en psicología Evelyn Lemcovich.

¿Qué sucede con la reputación profesional?  

Daniel Colombo considera que hay cuatro aspectos sumamente interrelacionados para formar una reputación profesional positiva:

  • La confianza 

Tiene que ver con la congruencia personal y profesional. Se genera con el trato, la experiencia directa y la vivencia, virtual o presencial. Nadie confía en un instante, por lo que se forja a través de los años y se ratifica a través del cumplimiento de acuerdos y promesas. 

  • El respeto profesional

El respeto se gana, y se da como consecuencia de una congruencia total en lo personal y profesional, y en generar un cierto sesgo de autoridad, que significa que el entorno ve a determinada persona como alguien a quien escuchar con atención y tener en cuenta.

  • La influencia

Es el halo de impacto a partir de las percepciones que una persona genera en la mente de otras personas y en cómo coinciden esas percepciones con sus propias intuiciones y vivencias.

  • La reputación

Cumplidos los tres pasos anteriores, se construye la reputación profesional, y claro está, personal. Porque no se puede replicar en el ámbito del trabajo y de la empresa lo que no se es como seres humanos.

La reputación en la empresa

La reputación es el principal intangible que tiene una compañía, mucho más aún en situaciones o momentos de crisis. “Tener una buena reputación, permite poder explicar qué es lo que sucedió y que los grupos de interés crean en lo que vos estás diciendo”, explica a POST Sofía Corral, Head de Comunicaciones Corporativas & Public Policy de Santander. 

La reputación de la empresa en sí misma es la que ayuda  a la compañía a tener un posicionamiento a mediano y largo plazo  y está muy vinculada con el propósito: por qué la compañía toma las decisiones que toma, qué huella pretende dejar en la sociedad y cómo va a mejorar la calidad de vida de las personas. “Hoy en día, tener una buena reputación empresarial es una condición fundamental, sin una buena reputación no hay un producto o servicio sostenible en el tiempo”, aporta Corral.

Dentro de las organizaciones, quienes consolidan la reputación de las empresas son sus ejecutivos. “Los colaboradores son una pieza fundamental para poder construir la reputación. Son los que viven la cultura y los valores. Ellos conforman la marca empleadora y en definitiva son embajadores de la compañía ante la comunidad”, cierra.

Aún no hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más historias

¡No te pierdas nada! Suscribite a nuestro Newsletter