Olivia Goldschmidt: “Hay que poder transmitir que vale la pena el esfuerzo de compartir historias”

Por Equipo Santander Post | 25-08-2022 | 8 min de lectura

Colaboradora de La Nación y ‘Digital host’ en Microsoft, la periodista revela su amor por la escritura y su pasión por transmitir contenidos. Cómo ganarse al público y la clave para fidelizarlos.

No era su gran anhelo, pero la vida la llevó casi sin que se de cuenta. Pese a iniciar su carrera con la licenciatura de administración de empresas, con el tiempo, Olivia Goldschmidt se enamoró de otra profesión: el periodismo. 

Fue rechazada en un principio para entrar a una maestría en la materia, pero siguió intentando, escribiendo y formándose en diversos talleres. Finalmente, un año después, volvió a postularse y quedó. Así, lo que para ella era al principio un detalle extra, se convirtió en una pasión que con el tiempo agrandó sus posibilidades.

Comenzó a escribir sobre emprendimientos, startups, innovación y, finalmente, sobre el universo Cripto, aquel en el que se especializaría y formaría. Fue tanta su anhelo por saber más que se adentró en ese universo y hoy es especialista en el tema.

En entrevista con POST, comparte su camino y revela los secretos detrás para atraer, informar y, sobre todo, contar historias a la audiencia:

Olivia Goldschmidt como periodista es…

¡Difícil de definir! Hago cosas y escribí de temas muy variados. 

Estudiaste administración de empresas, pero luego te orientaste al periodismo ¿Qué te llevó a esta profesión? ¿Qué es lo que más te gusta?

¡Un poco la casualidad, porque no soy de las que siempre soñó con ser periodista! Lo que sí siempre me gustó es leer y escribir, hice muchísimos talleres de escritura, de narrativa, hasta uno de series y películas. Apenas terminé la universidad apliqué para entrar a la maestría de periodismo y no me aceptaron. Me frustré, y busqué trabajo en la parte comercial de Falabella, algo más habitual para quienes habían estudiado la carrera de administración. Seguía yendo a talleres de escritura y cada vez estaba más convencida de que quería dedicarme a escribir todo el día. Un año después volví a postularme. Lo de la carrera de periodista me parecía un detalle extra- lo que me importaba era aprender a escribir-y al final me encantó. Creo que lo que más me gustaba era estar en la redacción, mis compañeros me parecían todos muy cracks, muy interesantes. La gente que trabaja en los medios es muy formada.

En 2017 escribiste tu primera nota sobre bitcoin en La Nación y, desde ahí, no paraste de compartir conocimiento sobre el tema ¿Qué es lo que te apasionó o llamó la atención de la temática?

Antes de escribir esa nota yo cubría emprendimientos, startups, innovación, nuevos negocios. El 2017 para cripto fue un año muy particular porque arrancó el 1 de enero valiendo 997 dólares cada bitcoin y en el transcurso de ese año llegó casi hasta 20,000 dólares, después subió y bajó muchas veces. Conocí la industria en un momento de apogeo no sólo por el precio si no por el entusiasmo.

Al principio me apasionó poder poner en palabras simples algo que estaba presentado como “muy complejo”. La necesidad de un sistema económico alternativo, que no estuviera restringido a los límites nacionales, y global me resultaba importante, necesario y obvio. Entrevistando emprendedores conocía bien las dificultades de llevar a cabo un negocio en la Argentina y pensaba “claro que necesitamos una red de pagos que no dependa de los gobernantes de turno”. Además, veía que yo tenía algo para aportar, que era poder comunicarlo para todo público. 

Lo que sigo pensando y no deja de sorprenderme: las mentes más interesantes que conozco están en cripto

¿Cómo fue tu experiencia de aprender desde cero sobre el universo Bitcoin? ¿Qué debe hacer una persona para adentrarse en el tema?

Fue como la de investigar cualquier otro tema para hacer una nota. Es un ejercicio al que los periodistas estamos acostumbrados. Hay que entender las bases, conseguir las entrevistas de referentes en el tema, buscar las voces opuestas. Para que una persona pueda adentrarse en el tema sólo hace falta interés, hay miles de videos y recursos en internet.

Durante tu carrera como periodista escribiste en numerosos medios y, sobre todo, sobre management y negocios ¿Qué historia/personalidad /empresa te llamó más la atención? ¿Por qué?

¡No podría elegir una sola! Tengo mis notas preferidas que son las de emprendedores que conocí hace años, algunos estaban recién arrancando, o ya tenían un proyecto pero los vi crecer muchísimo y eso me llena de alegría. Julian Gurfinkiel, de Turismocity, cada vez que lo veo me acuerdo que fue la primera entrevista que hice para La Nación. A Franco Goytia, que lo conocía desde chico, hice una de sus notas cuando recién arrancaba y me impresiona todo lo que hizo. Hice entrevistas a artistas donde conocí a Nicola Constantino y pienso que es una persona totalmente especial y una artista grandiosa por su capacidad de hacer transformar lo horrible en belleza. A Seba Serrano, founder de Ripio, lo conocí en una de las primeras notas de cripto que escribí y hoy es mi referente en todo cripto. A Santi Siri lo escuchaba de chica en la radio y lo admiro por la capacidad de empujar adelante toda una generación de gente que se acercó a cripto por él. 

Y de tus años en la profesión, más allá de los conocimientos adquiridos, ¿qué fue lo que más aprendiste para tu vida?

Que todos tenemos una historia para contar, que lo importante es poder escucharla y eso no es sólo hacer las preguntas correctas. Hay que poder transmitir que vale la pena el esfuerzo de compartir.

En tus redes también hablas sobre temas de distinto tipo y color ¿Qué es lo que buscas cuando creas y compartís contenidos en tus redes? ¿Y lo que más disfrutás compartir?

Aprendí que preguntarme: “¿A quién le importará esto?” me llena de cuestionamientos y se me van las ganas de compartir algo. En cambio, cuando pienso: “si a mí me interesa este tema ¿porqué no habría de interesarle a otros?” me motiva. Que las redes sociales son un poco de ciencia, porque todo es medible, y un poco de “arte” porque la intuición de qué compartir no se enseña ni se aprende. No es que busco algo puntual cuando comparto un contenido, si no que en el ejercicio diario de compartir temas varios, busco una conexión, un vínculo, con la audiencia.

¿Cómo es ser periodista interno dentro de una empresa? ¿Cómo es el rol?

Mi puesto en Microsoft Latinoamérica se llama “digital host” y hago distintas tareas según el proyecto. En todas, el objetivo es crear una experiencia digital que resulte humana y alineada con la misión de Microsoft: “empoderar a todas las personas y organizaciones del planeta para que puedan lograr más”. 

En el proyecto de podcast armo los guiones y conduzco la conversación dónde distintos referentes de la organización comparten su visión, desafíos, y datos interesantes. Los contenidos se dividen entre “sala de liderazgo”, donde hablamos de sustentabilidad, cultura híbrida, bienestar en el trabajo, cultura de aliados entre otros ejemplos y “reimagine” donde hablamos de tecnología de punta y su impacto en personas y organizaciones. También estoy en el equipo de redes, donde adaptamos a los lenguajes de cada plataforma un contenido que queremos comunicar, ya sea en historias, reels, Tiktok, Twitter y más. 

En tu estado de Twitter afirmas: “JAP pero de judía” ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué representa el judaísmo para vos?

¡Es un chiste! Solo tiene sentido en su versión completa: “JAP pero de judía, argentina y periodista”. Jap es un término un poquito bardero, que lo uso solo para reírme de mí misma. JAP en inglés es la sigla de jewish american princess, que también me representa en algún sentido, pero más me identifico con las siglas que elegí. 

¿Cuáles son las claves para generar contenidos de valor hoy?

Contenido de valor hay más del que se cree. La clave está en cómo hacer que el contenido de valor llegue a la audiencia. Creo que para eso hay que ponerle una combinación de cabeza, corazón, autenticidad, humor, disciplina para que no se enoje el algoritmo, empatía y lo que más me gustaría remarcar: responsabilidad.

Quién tiene una audiencia, guste o no, tiene un poder. Entonces hay que usarlo con muchísimo sentido de la responsabilidad.

¿Cuál es tu mayor anhelo para tu futuro?

Ni idea, la comunicación está ligada a las plataformas de tecnología que cambian todo el tiempo, así que espero poder reconvertirme para seguir haciendo lo que me gusta.

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