Karu Biodiseño: la historia detrás del proyecto que crea ropa con microorganismos de la yerba

Por Equipo Santander Post | 02-07-2021 | 4 min de lectura

El invento de la científica misionera, Verónica Bergottini, valió el reconocimiento local e internacional. Para la genetista, el biocuero será el futuro de la moda. Cómo fue el proceso hasta llegar al producto que puede cambiar a la industria.

Verónica Bergottini, Doctora en Ciencias Biológicas, se aferró a la filosofía de la denominada economía circular para lidiar con una problemática del negocio de la moda: nada perdura en el tiempo y, lo que alguna vez se usó, luego no sirve más. ¿Qué sucede entonces? Mucha ropa se convierte en basura.

El concepto de economía circular fue acuñado por primera vez en 1980, vino a combatir la antigua y tradicional economía lineal de ‘usar y tirar’. Es una estrategia que apunta a reducir tanto la entrada de los materiales vírgenes como la producción de desechos. Según Linder y Williander, coautores de ‘Innovación del modelo de negocio circular: incertidumbres inherentes  un modelo de negocio circular’, es “un modelo de negocio en el que la lógica conceptual para la creación de valor se basa en la utilización del valor económico retenido en los productos después del uso en la producción de nuevas ofertas”.

En comunicación con POST, Verónica Bergottini contó sobre Karu Biodiseño, el lugar en el que se va a volcar todo este ingenio amigable con el medioambiente. “Karu es un proyecto de biotecnología aplicada al diseño que ofrece un biomaterial (TILEX) de origen microbiano con textura similar al cuero vegetal o papel  como una opción vegana y eco-amigable para el diseño sustentable de accesorios, decoración, luminarias, marroquinería y packaging”.

El nacimiento

La científica misionera, oriunda de Eldorado, se crió rodeada de cultivo de yerba mate. Su amor por el medioambiente nació desde muy pequeña y hoy lo vuelca en su trabajo. Tras recibirse de genetista, dedicó varios años de estudio para investigar sobre el potencial biotecnológico de los microorganismos de la yerba mate. Gracias a eso consiguió realizar el doctorado en la Universidad de Neuchâtel, Suiza.

El punto de inflexión fue un curso de diseño de indumentaria que realizó como hobbie. Sin embargo, sin darse cuenta, se transformó en la excusa perfecta para unir dos de sus grandes pasiones: el amor por el medioambiente y la moda. La científica veía cómo la biotecnología comenzaba a ganar cada vez más lugar en el terreno de la moda. 

La misionera fabricó un biotextil con el que diseña ropa y accesorios. Sus productos no se transforman en basura ya que se degradan como un residuo orgánico y pueden compostarse. El ‘tilex’, desarrollado por Verónica Bergottini, es similar al cuero pero es generado con microorganismos de yerba mate.

¿Qué puede hacerse con él? Se le puede dar el mismo uso que al cuero: pueden confeccionar prendas y accesorios de marroquinería, por ejemplo. Con una salvedad: después todo vuelve a la Tierra. Hoy en día, el tilex tiene un ciclo de vida que oscila entre los 9 y 12 meses.

Karu Biodiseño

Dentro del mercado de la moda, la científica cree que la marroquinería es muy buen lugar para que el biomaterial se expanda. Su creación recibió el reconocimiento de la academia Parson’s Design School de Nueva York y la revista Vogue Italia. Por otro lado, la marca Karu Biodiseño fue seleccionada como Embajadora de los Emprendimientos Sustentables del Ministerio de Ambiente de la Nación.

Sobre el estado actual de Karu Biodiseño, Bergottini explicó que todavía están “en una fase de I+D del biomaterial, trabajando en desarrollar otros unidades de negocios a partir del mismo bioproceso que nos permite generar diferentes productos”.

Para Verónica Bergottini, el biocuero es el “paradigma que va a regir la moda del futuro”. Y Karu se alinea con esta tendencia: “Buscamos cultivar materiales mediante biotecnología para crear productos que sean compostables al finalizar su ciclo de vida, pretendemos estar alineados a los principios de la economía circular, alineados a nuevos modelos de producción, se utilizan bacterias, levaduras, hongos, células de mamíferos o algas para producir materiales sustentables y ecoamigables”.

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