Economía Colaborativa, cuando la unión hace la fuerza (y marca la diferencia)

Por Equipo Santander Post | 10-12-2021 | 5 min de lectura

La era de la digitalización y la tecnología trajo consigo una nueva forma de vincularse entre las empresas y los individuos. En diálogo con POST, el economista Jonatan Loidi y la Cámara Argentina de Comercio y Servicio profundizan sobre la temática.

Si bien el concepto de ‘Economía Colaborativa’ no es algo nuevo, es cierto que, en los últimos años, su término se resignificó, adquiriendo un concepto nuevo de la mano de la digitalización de la sociedad, los consumidores y las compañías. 

En diálogo con POST, el economista Jonatan Loidi explica que la Economía Colaborativa, desde el punto de vista corporativo, tiene que ver con “entender que las organizaciones solas no pueden desarrollar todas las actividades y necesitan socios de negocios. Tanto proveedores como canales intermediarios que me ayuden a alcanzar los clientes”.

Loidi desliza que la forma más clara de explicar la Economía Colaborativa es en el entorno digital, nombrando casos como los de Airbnb, Uber o Mercado Libre. Lo que hacen -aclara- es “conectar pequeños proveedores o gente que necesita prestar un servicio o vender un producto (y que no lo logran hacer por su cuenta), con clientes que quieren comprarlos, pero necesitan respaldarse en una plataforma para asegurarse que les están comprando a personas confiables”.

El economista indica que estas plataformas son colaborativas porque no hay una relación tradicional de compra y venta, sino que éstas hacen de intermediarias y cobran una comisión por la transacción. “Si bien la rentabilidad es menor a que si uno desarrolla todo, el riesgo también disminuye y se crea un ecosistema positivo en donde todos entienden que les tiene que ir bien para alcanzar el éxito”, asegura.

Por otro lado, argumenta que esta tendencia tomó fuerza porque las crisis ponen de manifiesto “que cuando uno tiene una estructura muy grande, más te golpean”. En ese sentido, dice que, si bien las Economía Colaborativas te permiten achicar esa estructura, requieren de “otras fuerzas” que mantengan unidas a las personas, “porque en una relación laboral tradicional el empleado está seguro y protegido por la Ley, mientras que acá no: cuando el negocio se cae, se corta la relación”.

Consumo Colaborativo

A raíz de que el país cuenta con altos niveles de participación en plataformas online, lo que creció mucho en los últimos años es el modelo de consumo colaborativo (CC), que se desprende de esta tendencia de la Economía Colaborativa. 

Según la Cámara Argentina de Comercio y Servicio (CAC), desde el punto de vista de los consumidores, la Economía Colaborativa parte del concepto de que los individuos son propietarios de una gran cantidad de productos que solo utilizan por un corto lapso de tiempo y que, en el tiempo restante, podrían ser utilizados por otras personas que los necesitan. 

“De esta forma, se crea un mercado para el uso temporal de bienes o servicios. En Argentina existen numerosas iniciativas de este tipo, principalmente promovidas por pequeños y medianos emprendedores que satisfacen la necesidad de la sociedad de generar una economía más amigable con el medio ambiente y poder brindar menores precios para el acceso a bienes y servicios”.

El Consumo Colaborativo, profundiza la CAC, surge de compartir productos o servicios aprovechando las ventajas de las nuevas tecnologías, donde Internet y las redes sociales permiten una mayor difusión y alcance de los proyectos de CC a través de plataformas online, en las que los propietarios ofrecen a los consumidores el uso temporal de sus bienes o servicios. 

De todas formas, explican que el tipo de consumo colaborativo “no significa una ruptura con el modelo capitalista de consumo, ya que el intercambio de los productos o servicios se realiza a través de préstamos o alquileres. Es decir, no deja de existir un beneficio económico para el propietario de los bienes, o el prestador de los servicios”.

En nuestros días, la introducción masiva de internet y las redes sociales permitió que se crearan las bases para el surgimiento de este nuevo tipo de consumo. La economía colaborativa obtuvo gran repercusión a nivel mundial cuando la revista TIME la mencionó en 2011 como una de las 10 ideas que cambiarán el mundo. Según la revista Forbes, el consumo colaborativo se expandió a una tasa de 25% durante 2013 significando ingresos por 3.500 millones de dólares durante ese año.

Beneficios

La rápida difusión de la Economía Colaborativa entre los consumidores es producto de los significativos beneficios que resultan para la sociedad.  Por el lado de los consumidores, la posibilidad de alquilar temporalmente un producto permite acceder a ellos por un menor precio; mientras que para los propietarios es una posibilidad de obtener un beneficio económico de un bien que poseen en estado ocioso.

A su vez, para el conjunto de la sociedad, permite un mejor aprovechamiento de los bienes ya producidos y una consecuente reducción de residuos a nivel global. Al mismo tiempo, una de las características más destacadas de los impulsores de estos modelos es la generación de confianza entre los actores del intercambio comercial que permiten las plataformas online. En estas, tanto propietarios como consumidores, pueden calificarse generando una reputación basada en evaluaciones mutuas.

Desde el punto de vista empresarial, Loidi destaca que todos los actores trabajan por un objetivo en común, donde cada uno “va aportando cada parte y en función de eso recibe una parte del beneficio. Los beneficios tienen que ver mucho con las nuevas formas de trabajo, con entornos donde las personas de alguna forma están más cómodas. También te permite tener menos riesgos frente a crisis, donde ya estas pérdidas se disipan entre todos los agentes”.

1 comentario

  1. María Esther Vázquez dice: 2021-12-17

    Totalmente de acuerdo con este tema. Bienvenido el CONSUMO COLABORATIVO, aunque yo no lo practico como consumidora, por razones de edad que trae aparejada costumbres enraizadas. Obviamente, no entraron en la variante los rubros que mundialmente son los que nunca pierden: los LABORATORIOS y los BANCOS.

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