Cómo incluir personas con discapacidad visual mejora el entorno social de una empresa

Por Equipo Santander Post | 04-01-2022 | 6 min de lectura

En el ‘Día Mundial del Braille’, desde el programa ÁGORA Argentina revelan cómo las compañías pueden adaptar sus espacios de trabajo para las personas con discapacidad visual.

Hay quienes se animan, van y buscan trabajo sin miedo o inseguridad. Otras personas, frente a tantos ‘no’, se desaniman y dejan caer sus ilusiones. Las personas con discapacidad visual se enfrentan a una realidad muchas veces adversa frente a la imposibilidad de conseguir un empleo. Y con ellos, se diluyen muchos de sus sueños de independencia y libertad.

Entre los motivos, lejos está la falta de capacidades o habilidades. Parte de la razón de ser de esta problemática se encuentra en la ausencia de accesibilidad en las empresas, generada, muchas veces, por el propio desconocimiento.

“El desafío más grande son las inclusiones. Hoy en día, a la hora de conseguir trabajo, el mercado laboral es complicado y mucho más cuando se tiene una discapacidad. Observamos que hay desconocimiento por parte de las empresas. En general, no se plantean mucho la posibilidad de incluir a personas con discapacidad visual”, inicia en conversación con POST Florencia de los Santos, Gestora en Formación y Relaciones Institucionales de AGORA, una iniciativa que aboga por la inclusión en el mercado laboral. 

Frente a esta realidad, el programa para la Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad Visual acompaña a las compañías a adaptar sus sistemas para que puedan trabajar y, también, dar a conocer y ofrecer conocimiento sobre el tema. Todo, de forma gratuita.

Así es como realizan diversos talleres de abordaje a la discapacidad; cursos para la formación para el empleo para las personas con discapacidad visual, en donde se destaca la formación en informática, lectores de pantallas, Excel, entre otros; y, cursos más a medida para potenciar emprendimientos.

El proceso

Una vez contactadas las compañías por ÁGORA (por diversos medios como Linkedin, reuniones virtuales), comienza un “ida y vuelta” donde la iniciativa da a conocer su propuesta y las organizaciones revelan lo que realizan y qué es lo que están buscando a nivel laboral. Todo esto, si es que tienen alguna vacante para poder incluir a personas con discapacidad visual.

“Lo que hacemos, antes de inclusión, son los talleres de abordaje en donde les contamos o les informamos lo que es la discapacidad para que puedan entrar en órbita y saber cómo manejarse a la hora de una inclusión”, cuenta a POST de los Santos.

Luego de esta primera etapa, comienza el análisis de los sistemas con lo que se maneja la empresa en el puesto libre para la persona. De esta manera se comprueba si, dicho sistema, es compatible o si son accesibles a los lectores de pantalla (en caso de que lo haya o sea necesario).

“Tenemos dos lectores de pantalla (uno de ellos NVDA) y, con nuestro técnico en informática, vemos cuál es el adecuado para estos sistemas. Muchas veces nos encontramos con que no son accesibles y entonces tenemos que analizar con la empresa la posibilidad de que esos sistemas, de a poco, se puedan ir mejorando y adaptando para que a futuro las personas con discapacidad visual puedan ser incluidas”, cuenta a POST Cristian Rodríguez, Coordinador del Programa ÁGORA.

Para aclarar, de los Santos comparte que el lector de pantalla es un software que se puede descargar en la computadora y lo que hace es, mediante una voz, leer todo lo que está en la pantalla. “Es como si lo estuvieras leyendo vos, pero te lo lee una voz que está puesta para eso. Cuando escribís te lee las letras. También te desplazas con el teclado, no se utiliza el mouse y se usan las flechas y el tabulador. Todo lo que la persona marque, el programa lo lee en voz alta”, explica.

Por otro lado, sumado a esto, el programa también ofrece una formación a quién que va a dar la inducción a la persona con discapacidad visual. Es todo ese proceso, asesora también el equipo de RR.HH. “Nunca intervenimos en el proceso de selección, sino que estamos de apoyo durante el tiempo que la persona esté en ese lugar trabajando”, aclara Rodríguez.

ÁGORA y Santander

Entre todas las empresas con las que trabajaron, ÁGORA Argentina lo hizo con Santander Argentina para contribuir y enseñar sobre la accesibilidad. El primer intercambio surgió hace unos años cuando se incorporó una persona con discapacidad visual a su equipo.

El trabajo de ÁGORA y FAICA (Federación Argentina de Instituciones de Ciegos y Ambliopes) hicieron posible la adaptación de Johanna Ureña al sector de Cobranzas. Durante un periodo de tiempo, el programa los acompañó en todo lo que es la capacitación y la integración de los sistemas necesarios que debe tener una persona con discapacidad visual.

Este año, acompañó puntualmente en el caso de dos personas que tenían una discapacidad visual leve y fue aumentando en el transcurso de los meses y, cuyas tareas, fueron migrando hacia otras. “Trabajamos en las reconversiones laborales, es decir, personas que necesitan adaptarse a un nuevo puesto laboral. Desde nuestro espacio, hacemos todo el proceso de análisis y capacitación y, además, el análisis del lector de pantalla”, comparte el coordinador del programa.

Mensaje final

Para que haya un espacio “ideal” de inclusión no solo hace falta talleres o sistemas que faciliten el trabajo. Para Rodríguez, se incluye también la comunicación con la persona de baja o nula capacidad de visión que va a entrar en el puesto: “Es clave animarse a preguntar. No estamos preguntando nada fuera de lo común o algo que puede incomodar a la persona, sino que uno quiere aprender. Desde ahí, uno va a saber cómo orientar a esa persona. No abordarla ni sobre protegerla. Se van a ir dando cuenta a su tiempo”.

Como cierre, de los Santos deja un mensaje a las empresas para que, el día de mañana, todas las personas con discapacidad visual tengan una oportunidad que no les quite la ilusión:

“Es importante conocer, informarse y abrirse a esto que para muchos es algo muy nuevo. La realidad es que todas las personas del mundo merecen y tienen que trabajar para poder vivir. Es super importante tener un empleo. Las personas con discapacidad visual no deberían ser excluidas de esto. Estaría bueno que se animen a conocer, preguntar y a poder, por lo menos, intentarlo. Yo creo que se pueden sorprender bastante”.

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