Cómo hacer realidad una idea y beneficiar a la sociedad

Por Equipo Santander Post | 02-05-2022 | 6 min de lectura

Las alianzas entre el sector público y privado son uno de los mejores caminos para que un proyecto se desarrolle y, sobre todo, se concrete. Es un proceso que lleva tiempo y donde el desafío es el diálogo. Casos exitosos que se realizaron en el país. 

En un proceso productivo, la articulación entre las partes hace que un objeto llegue a más personas y mejore su vida de forma contundente. Así sucedió con la mascarilla del CONICET: el único barbijo social biocida diseñado con telas capaces de inactivar bacterias, hongos y virus.

Este producto surgió a través del convenio entre la empresa Kovi SRL, los científicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), del propio CONICET y de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). “Yo aporté el conocimiento textil y la intención que se buscaba en el desarrollo, y el CONICET, la UBA y la UNSAM el conocimiento científico, el ajuste de fórmulas y la formulación”, resume Alan Gontmaher. El profesional cuenta con más de 27 años en la industria textil en el ámbito local e internacional con equipos de proyectos multidisciplinarios en diferentes campos de desarrollo de textiles y varios campos comerciales.

Esta articulación es la que Jorge Sábato presentó en Italia en 1968 y en el mundo de la innovación se conoce como el Triángulo de Sábato. Es un modelo de política científico-tecnológica que postula que, para que exista una estructura científico-tecnológica productiva, se necesitan del Estado, que participa en el sistema como diseñador y ejecutor de la política; la infraestructura científico-tecnológica, como sector productor y oferente de la tecnología y el sector productivo demandante de tecnología.

Esta idea “aún sigue vigente, por más que ahora se hable ya de espiral. La base es esa”, explica a POST el ingeniero agrónomo Diego Alvarez Daneri Subsecretario de Ciencia y Tecnología de la Municipalidad de Paraná (E.R), y miembro de la Red de Vinculación Tecnológica de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Uner). Debe existir “un gobierno local, regional, nacional generando y dando el marco político institucional, financiamiento y el sistema científico generando nuevos conocimiento para que sea aprovechado por el sistema productivo”, agrega. 

Importancia de las alianzas

Diego Comerci, investigador y subsecretario de Desarrollo e Innovación de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) en diálogo con POST considera que es importante “vincular al sector académico de investigación de innovación con el sector productivo y básicamente, con las pymes porque ahí hay un terreno muy fértil. Esto generaría un círculo virtuoso donde se beneficia tanto el sector científico académico como el productivo”. 

Según argumenta Comerci, este tipo de alianzas “no son novedosas en el mundo, pero sí en Argentina” y completa: “De hecho podemos decir que empezó una fuerte política en este sentido de vincular sector académico con el productivo en lo que fueron los primeros programas generados por el Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec) y el Fondo Tecnológico Argentino (Fontar) de la agencia que son los que brindan instrumentos para estimular la incorporación de tecnología de innovación o vincular la con el sector académico entre científicos y empresarios”. 

Este tipo de articulación lleva tiempo. “No es algo inmediato. Requiere de un despliegue de ciertas políticas y programas; de tiempo, de conocimiento” detalla Comerci y continúa: “Se necesita de poner en contacto y en diálogo el sector productivo y académico porque de ahí es donde van a surgir las oportunidades las alianzas y los nuevos desarrollos”. 

Los grandes logros

POST reunió ocho casos de éxitos que, con la articulación entre lo público y privado, permitieron materializar proyecto que hoy benefician o beneficiaron a la sociedad:

  • Kit para la medición cuantitativa de anticuerpos para Covid19. Se llama Chemlis Covid19 Quanti IgG y es el primero de su tipo en Argentina. No sólo informa si una persona tiene anticuerpos: también dilucida si los tiene en cantidad suficiente para estar protegida. Está aprobado por el ANMAT.
  • Versión 2.0 del test molecular para Covid19 aprobado en junio de 2020, ELA Chemstrip. Es  más fácil y rápido de usar y tiene menor costo y fue desarrollado por investigadores de CHEMTEST y del Instituto de Investigaciones Biotecnológicos (IIB) de la UNSAM.
  • Barbijo denominado Atom protect N95 PLUS (FFP2) realizado entre la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), con el apoyo de la PYME textil Kovi S.R.L. Fue diseñado  con capacidad filtrante para polvos y gotículas de más del 97%.
  • Equipo de Ventilación Alternativo EVA O2 o Ciclador de AMBU. Este equipo es el primero de su tipo producido íntegramente en el país. Se basa en la automatización de una bolsa de ventilación manual o bolsa autoinflable -comúnmente conocida como AMBU, un dispositivo que los hospitales utilizan como apoyo respiratorio en situaciones de emergencia.

  • Yogurito, un alimento probiótico que nació en el Centro de Referencia para Lactobacilos (Cerela) y el Conicet  y se distribuyó en los comedores, en el marco del Plan Argentina contra el hambre. 
  • Investigadores del CONICET y profesionales del  Centro Atómico Bariloche y de Sistemas e Inteligencia Computacional (sinc(i), Conicet-Universidad Nacional del Litoral (UNL) crearon una herramienta computacional que puede simular procesos que ocurrirían en las personas con trastornos del espectro autista.
  • El INTI creó el “Programa de Indumentaria Adaptada”. Son prendas para aquellas personas que tienen alguna discapacidad y no pueden vestirse solas. El proyecto busca dar capacitación, suministro de moldes y manuales a las instituciones para que puedan producir las prendas. Este programa en la actualidad no sigue activo.
  • SmarTacc es una aplicación gratuita pensada para personas celíacas, creada por alumnos de la escuela ORT Argentina, donde hay recetas libres de gluten y lugares donde comprar productos sin T.A.C.C.

El ingeniero Alvarez Daneri considera que estas articulaciones entre lo científico, académico y el gobierno “no son nuevas ya que se vienen dando hace bastante. Lo que tiene ahora es que hay mucha más visibilidad. Además de que es mucho más dinámica la relación de lo que es el sector productivo y el sistema científico tecnológico. Tenés un desarrollo y viene otro y lo van superando”. 

Para concluir, el investigador Comerci, reconoce que quizá uno de los aspectos más difíciles en este tipo de alianzas es trazar puentes. “Que se empiecen a trazar esos diálogos, esos lenguajes comunes, a generar esa confianza entre las partes. No me cabe duda que hay enormes ejemplos que demuestran que este es un camino, no solo viable sino necesario para esta etapa del país”. 

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